- La inconformidad por uno de los desastres ambientales más severos registrados este año en la cuenca del Papaloapan llegó hasta las oficinas de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA).
JORGE GONZÁLEZ
BOCA DEL RÍO, VER.- La inconformidad por uno de los desastres ambientales más severos registrados este año en la cuenca del Papaloapan llegó hasta las oficinas de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA).
Alrededor de dos mil pescadores exigieron resultados en las investigaciones sobre el derrame de vinaza que, aseguran, contaminó el Río Limón, provocó la muerte de miles de peces y dejó sin fuente de ingresos a cientos de familias.
Procedentes de diversos municipios del sur de Veracruz, los manifestantes denunciaron que, a más de un mes del incidente, las afectaciones continúan.
Las autoridades ambientales aún no presentan públicamente los resultados de los estudios realizados ni han informado sobre posibles sanciones contra quien resulte responsable.
De acuerdo con los pescadores, la contaminación comenzó el pasado 14 de junio, cuando presuntamente una planta alcoholera ubicada en la comunidad de Nopaltepec derramó vinaza, un subproducto líquido generado durante la elaboración de alcohol.
Los afectados señalaron que el contaminante recorrió cerca de 50 kilómetros, alcanzando el Río Limón y otros cuerpos de agua conectados con la cuenca del Papaloapan, además de extender sus efectos hacia la zona lagunar de Alvarado.
La vinaza es el residuo que queda tras la destilación del alcohol; aunque no siempre se clasifica como un material tóxico, especialistas advierten que, cuando se descarga sin tratamiento en ríos o lagunas, contiene una elevada carga de materia orgánica que consume rápidamente el oxígeno disuelto del agua.
Esta reducción del oxígeno puede provocar mortandad masiva de peces, crustáceos y otras especies acuáticas, además de alterar el equilibrio ecológico de los cuerpos de agua y afectar actividades productivas como la pesca.
Los pescadores aseguran que eso fue precisamente lo ocurrido en el Río Limón.
Durante la manifestación, los inconformes relataron que desde el derrame dejaron de capturar especies comerciales como robalo, chucumite, lisa, camarón y jaiba, lo que ha provocado pérdidas económicas para cooperativas y familias enteras que dependen diariamente de la actividad pesquera.
Indicaron que muchas embarcaciones permanecen detenidas porque las condiciones del río aún no permiten recuperar la producción habitual.
“La contaminación no sólo mató peces, también dejó sin trabajo a cientos de familias”, expresaron algunos de los asistentes durante la protesta.
Entre las principales demandas planteadas a la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente destacan la publicación inmediata de los resultados de los estudios de calidad del agua.
La identificación y sanción de la empresa responsable del derrame, la implementación de un programa de empleo temporal o apoyos económicos para las familias afectadas, así como un plan integral para restaurar el ecosistema y recuperar la actividad pesquera.
Los manifestantes señalaron que la respuesta institucional ha sido insuficiente frente a la magnitud del daño ambiental.
De acuerdo con los pescadores, las afectaciones alcanzan comunidades de municipios como Ignacio de la Llave, Tierra Blanca, Cosamaloapan, Santiago Tuxtla y Alvarado, además de localidades ubicadas en la región de La Mixtequilla y la cuenca del Papaloapan.
La contaminación, afirmaron, no sólo representa una crisis ambiental, sino una emergencia económica para cientos de familias cuya principal fuente de ingresos depende de los recursos pesqueros.
Hasta el cierre de esta edición, la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente no había informado sobre acuerdos derivados de la manifestación ni anunciado nuevas acciones respecto al caso.
Los pescadores advirtieron que continuarán movilizándose hasta obtener respuestas claras sobre las investigaciones, la reparación del daño ambiental y mecanismos de apoyo para las comunidades afectadas.




