- Javier Milei prohibió el ingreso a Argentina y habilitó la expulsión de personas extranjeras que emitan expresiones de odio contra los argentinos.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
BUENOS AIRES, ARGENTINA.- El presidente Javier Milei prohibió el ingreso a Argentina y habilitó la expulsión de personas extranjeras que emitan expresiones de odio contra los argentinos, mediante un decreto que modifica la Ley de Migraciones y que entró en vigor este jueves.
La medida fue difundida por el gobierno con el mensaje: “Quien ataque a la República Argentina no es bienvenido en nuestro país”, y forma parte de un endurecimiento de la política migratoria impulsada por la Casa Rosada.
De acuerdo con reportes internacionales, el decreto faculta a las autoridades a negar la entrada o expulsar a extranjeros que inciten al odio o a la discriminación contra argentinos por motivos de nacionalidad. También incorpora como causales la profanación de símbolos nacionales, aunque excluye expresamente críticas políticas, académicas o constitucionalmente protegidas.
La decisión se produjo después de que Milei denunciara una supuesta campaña “antiargentina” durante la última Copa del Mundo, celebrada en junio en México, Canadá y Estados Unidos. El mandatario se refirió a críticas difundidas principalmente en redes sociales contra la selección argentina de futbol, a la que algunos usuarios y figuras públicas acusaron de recibir presuntos favores de la FIFA y de representar a un país racista.
El decreto generó polémica en Argentina, un país que históricamente se ha definido por una política de recepción migrante. La propia norma reconoce que la nación mantuvo una tradición de “apertura, hospitalidad y respeto” hacia los extranjeros que deciden habitar su territorio.
Ese contexto contrasta con el nuevo giro restrictivo. El Censo 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Censos contabilizó un millón 933 mil 463 personas nacidas en otro país viviendo en Argentina, equivalente al 4.2 por ciento de la población total. Paraguay y Bolivia concentraron en conjunto el 44.5 por ciento de la población extranjera registrada.
La modificación también se inscribe en una política migratoria más amplia del gobierno de Milei. En mayo de 2025, el Ejecutivo ya había reformado la Ley de Migraciones mediante el Decreto 366/2025, que mantuvo el acceso igualitario a derechos básicos para inmigrantes, pero reordenódistintos criterios de ingreso y permanencia.
En junio de 2026, el Ministerio de Seguridad creó además el Programa de Seguridad Migratoria, orientado a fortalecer las capacidades de la Dirección Nacional de Migraciones y de fuerzas federales en prevención, detección e investigación de ilícitos migratorios.
La nueva disposición ya recibió cuestionamientos de juristas, opositores y organizaciones sociales, que advierten sobre la amplitud del concepto de “odio” y la dificultad para distinguir entre expresiones discriminatorias, críticas políticas, comentarios en redes sociales o manifestaciones protegidas por la libertad de expresión.
El decreto también se conoce en medio de tensiones diplomáticas recientes. En los últimos días, Milei sostuvo un cruce con Brasil tras insultar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que derivó en reclamos de la oposición argentina y en una crisis diplomática con uno de los principales socios comerciales del país.
Aunque el gobierno presenta la medida como una defensa de la identidad nacional y de los argentinos frente a expresiones discriminatorias, el debate público se concentra ahora en cómo se aplicará la norma, quién definirá qué constituye odio y qué límites tendrá la autoridad migratoria al momento de impedir el ingreso o expulsar a una persona extranjera.




