- La industria de reuniones en México, que incluye congresos, exposiciones, convenciones, competencias y eventos corporativos, se perfila como uno de los motores económicos más dinámicos del país este año.
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CIUDAD DE MÉXICO.- La industria de reuniones en México, que incluye congresos, exposiciones, convenciones, competencias y eventos corporativos, se perfila como uno de los motores económicos más dinámicos del país este año, aunque su aporte a la economía sigue siendo poco reconocido.
De acuerdo con David Hidalgo, CEO y cofundador de Tree Alliance y presidente de PCMA México, la industria representa actualmente 1.83 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a una derrama económica cercana a 645 mil millones de pesos.
“Es una cantidad bastante grande si se compara con otros sectores”, subrayó Hidalgo.
Para dimensionar su relevancia, explicó que la industria de reuniones genera más derrama económica que los sectores de medios masivos, pesca y aprovechamiento forestal, y se aproxima al nivel de la industria de electricidad, agua y gas.
Para 2026, el sector proyecta un crecimiento de entre 8 y 10 por ciento respecto a 2025, impulsado por la reactivación de eventos presenciales, el nearshoring y la mayor demanda de encuentros profesionales y comerciales.
“Con estas tendencias, la industria de reuniones podría superar en los próximos años al sector de electricidad, agua y gas, a la educación privada e incluso acercarse o rebasar a la minería, que actualmente representa 2.3 por ciento del PIB”, indicó Hidalgo.
Aun así, destacó que la industria sigue infravalorada. “Ni las autoridades ni el público en general dimensionan la importancia de este sector”, dijo.
Uno de sus principales valores es el efecto multiplicador: 49 por ciento de cada peso generado por eventos se destina a productos y servicios turísticos como hospedaje, transporte y alimentos, mientras que el 51 por ciento restante se canaliza a servicios no turísticos, activando directamente la economía local y regional.
Hidalgo subrayó que la industria es altamente diversa y fragmentada: conviven proveedores de tecnología de punta con artesanos que elaboran piezas para visitantes. Esta amplitud fortalece su alcance, pero también dificulta su medición y visibilidad ante las autoridades.
En este contexto, alertó que la política pública sobre turismo y reuniones ha perdido prioridad, lo que contribuye a que el sector no sea plenamente reconocido como un eje estratégico del desarrollo económico.
Pese a ello, las perspectivas son optimistas: con un crecimiento sostenido hacia 2026, la industria de reuniones no solo consolidará su peso en el PIB, sino que se posicionará como un detonador clave de empleo, inversión y desarrollo regional en México.


