- Los dueños de vehículos particulares quedan entre la espada y la pared tras el robo de autopartes, delito que alcanzó máximos históricos.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Los dueños de vehículos particulares quedan entre la espada y la pared tras el robo de autopartes, delito que alcanzó máximos históricos tras la pandemia y que orilla a los conductores al mercado negro por la diferencia de costos frente a la venta legal y la limitada cobertura de las aseguradoras.
Después de 2020, las carpetas de investigación aumentaron hasta promediar 9 mil al año, frente a las 6 mil previas. Aunque las autoridades han incautado más piezas robadas, aún no se alcanzan los niveles prepandemia.
En 2024 se contabilizaron 266 toneladas de autopartes aseguradas. Sin embargo, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informó en enero que en los últimos 15 meses -tres de ellos de 2024- decomisó 18 mil 600 toneladas.
En la colonia Buenos Aires, asociada a la venta de refacciones robadas y ubicada en el límite de Cuauhtémoc con Benito Juárez, los dos espejos de un Volkswagen Jetta 2015 se ofrecen en 4 mil pesos; en agencia, una sola pieza cuesta 4 mil 600.
Los robos se concentran en Cuauhtémoc y Benito Juárez, donde ocurren 4 de cada 10 casos. En la primera destacan Roma, Hipódromo Condesa, Doctores, Tlatelolco, Asturias y Peralvillo; en la segunda, Narvarte, Del Carmen, Álamos, Portales e Independencia.
Investigaciones vinculan el mercado de autopartes con estructuras de La Unión Tepito y Anti-Unión, dedicadas a extorsión y narcomenudeo en la capital, que utilizan bodegas y mercados informales para distribuir piezas robadas.


