Samuel, Adrián y Mijes… ¿El triángulo del poder en Nuevo León?

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José Luis Carrillo

Previo a la Semana Santa y prácticamente al arranque del Mundial de Futbol en México, el reloj político que marca la sucesión estatal en Nuevo León luce claramente acelerado.

No es para menos. En menos de un mes, el estado noreste gobernado por Movimiento Ciudadano ha registrado un movimiento inusual en torno a la definición del sucesor de Samuel Alejandro García Sepúlveda al frente del Palacio de Cantera, en Monterrey.

Las visitas frecuentes de dirigentes nacionales de Movimiento Ciudadano, Morena, PRI y PAN evidencian el alto interés por posicionarse estratégicamente, no solo en la gubernatura, sino también en municipios clave como Monterrey, Escobedo, Guadalupe, San Pedro Garza García, Santa Catarina y San Nicolás de los Garza.

En este contexto, las señales apuntan a un escenario donde el poder político ya no se concentra exclusivamente en el gobernador García. Otros actores han ganado relevancia, en parte por el desgaste del mandatario, derivado de promesas incumplidas y tensiones con distintos grupos políticos.

Aunque Samuel García mantiene el control del gobierno estatal, incluidas áreas clave como el presupuesto, las corporaciones de seguridad y la obra pública, las recientes visitas de liderazgos nacionales de su partido —en respaldo político— y el “destape” de ocho aspirantes a sucederlo reflejan una estrategia para posicionarse ante un posible escenario adverso.

Por su parte, Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey, se perfila como una figura central. PRI y PAN compiten abiertamente por sumarlo como candidato a la gubernatura en 2027. Cuenta con experiencia política, estructura institucional y proyección pública, tras haber competido por el mismo cargo hace seis años.

Su administración municipal impulsa obras de infraestructura, programas sociales y esquemas de transporte público gratuito, lo que fortalece su posicionamiento en la capital del estado.

En otro frente, Andrés Mijes Llovera, alcalde de Escobedo, ha construido una narrativa política basada en el concepto de la “4T norteña”, alineada con Morena. Su estrategia combina impulso a la inversión empresarial con programas sociales, lo que le ha permitido ampliar su base de apoyo tanto en el sector privado como en círculos políticos afines al gobierno federal.

En este escenario, Movimiento Ciudadano busca conservar Nuevo León y proyectar a Samuel García hacia una eventual candidatura presidencial en 2030. PRI y PAN intentan reposicionarse mediante una candidatura competitiva como la de Monterrey, mientras Morena apunta a capitalizar el momento político para disputar la gubernatura.

Cabe recordar que en los últimos tres sexenios, Nuevo León ha sido gobernado por tres partidos distintos, lo que refleja un electorado dinámico y competitivo.

En síntesis, el poder político en el estado parece configurarse como un triángulo en el que tres fuerzas mantienen un equilibrio relativo.

Hoy, en Nuevo León, el poder ya no es unipersonal: es compartido.

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