- Residentes de la Supermanzana 23 se manifestaron frente al Palacio Municipal para denunciar un incremento crítico en los índices delictivos que, aseguran, los ha mantenido bajo asedio durante los últimos seis meses.
IGNACIO CALVA
CANCÚN, Q. ROO.- Residentes de la Supermanzana 23 se manifestaron frente al Palacio Municipal para denunciar un incremento crítico en los índices delictivos que, aseguran, los ha mantenido bajo asedio durante los últimos seis meses.
Los colonos reportaron al menos 10 eventos graves de robos y asaltos tan solo en el último mes.
Destacaron un violento incidente ocurrido la semana pasada en el que un joven fue golpeado con tubos, por conflictos vecinales que pudieron ser resueltos de otras formas.
Los manifestantes señalaron que la respuesta de la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha sido nula o tardía, llegando incluso a denunciar que los elementos se niegan a tomar reportes de emergencia.
Un punto focal de la protesta fue el estado de abandono de la caseta de vigilancia ubicada en el parque de la zona, la cual describieron como un símbolo de la desatención institucional que prevalece en la región.
Más allá de la vigilancia policial, los vecinos señalaron una problemática social específica: identificaron a varios de los agresores como ciudadanos extranjeros, principalmente de origen cubano.
Aunque aclararon que no buscan un acto de discriminación, sí exigieron un control estricto de la situación migratoria en la zona.
“Exigimos que se tenga un mayor control de la seguridad y de la situación legal de las personas que se encuentran en la zona.
“Estamos preparando solicitudes para el Instituto Nacional de Migración (INM); las actitudes agresivas de estas personas nos hacen temer que no estén legalmente en el país o que estén involucrados en delitos más graves”, señalaron.
A pesar de que ya existen denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE), el temor a represalias ha frenado a otros residentes de levantar actas.
Los vecinos demandan que la presencia policial en la SM 23 pase de ser meramente presencial a ser operativa y efectiva, antes de que la violencia escale a consecuencias irreparables.


