José Luis Carrillo
Primer acto
Inicia la pachanga por el Mundial de Futbol y el gobernador emecista de Nuevo León “tira la cuchara” antes de las cinco de la tarde, ya que su mandato constitucional concluye en 2027, y se luce con una frase casi bíblica:
—¡A partir de ahora estaré en “modo party”, ya que no todo en la vida es chambear!
Pronunciamiento público, propio de aquellos jóvenes cuyo trabajo más relevante en la vida ha sido cargar los bastones de golf de su papá.
Segundo acto
Horas después de que el termómetro superó los 46 grados y la sensación térmica rebasó los 50 en el área metropolitana de Monterrey, simplemente comenzó la debacle de la infraestructura eléctrica.
Tercer acto
La esposa del gobernador, Mariana Rodríguez, aspirante a sucederlo en el “trono” del anteriormente conocido como “Nuevo Reyno de León”, publica uno de sus populares videos para justificar el exceso de fiesta y la ausencia de trabajo, ante los reclamos generalizados por las reiteradas fallas en el suministro eléctrico:
—¡Nosotros no manejamos la CFE!
Posteriormente, sale rumbo al Fan Fest, en las cercanías del estadio de futbol de Rayados.
¿Cómo se llamó la obra?
El título se lo dejo a usted, amable lector.
Pocas muestras de empatía social se han observado, no solamente del equipo del Gobierno de Nuevo León, sino también de los alcaldes de otros partidos, ante la casi semana que este estado noresteño sigue padeciendo recurrentes apagones que afectan a miles de familias, sobre todo en el área metropolitana de Monterrey.
Vaya, a ellos no les interesan las visitas de relumbrón de figuras imperiales de Japón, los conciertos masivos gratuitos o las pugnas políticas en el Congreso del Estado.
¡Quieren el servicio de energía eléctrica porque, además de sufrir grandes pérdidas por daños a electrodomésticos, ven cómo se echan a perder alimentos que no son precisamente baratos, debido a la ausencia de un servicio por el que pagan!
Que, por cierto, no es nada barato.
En momentos en los que a la ciudadanía le urge una clase gobernante unida, sin importar colores partidistas, para solucionar sus problemas reales, no hemos visto a ningún alcalde metropolitano levantar la bandera de la inconformidad e invitar a sus homólogos a realizar, de plano, un plantón permanente en las oficinas de la CFE de Avenida Universidad.
Por la movilidad no hay problema: pueden dejar sus unidades blindadas, viajar en Metro y bajar en la estación Regina, ubicada frente a la paraestatal en problemas, que todavía hasta hace unos sexenios presumía ser una “empresa de clase mundial”.
En lugar de exigir al Gobierno federal hechos y no dichos, algunos alcaldes, como el de Guadalupe, del mismo partido político de Samuel, han optado por lo más sencillo, aunque poco prudente y menos inteligente: enviar a sus equipos de policía antimotines para amedrentar a ciudadanos que bloquean calles como una forma legítima de hacerse escuchar.
¿Por qué, en lugar de andar cabildeando en el Congreso para frenar intentos en materia de equidad que afecten sus feudos partidistas, como Santiago, San Nicolás o Apodaca, y garantizar que los próximos alcaldes sigan siendo hombres, no se unen contra el Gobierno federal y apoyan a sus futuros “clientes”?
Mientras Morena y el PRIAN buscan destituir al gobernador de MC mediante un juicio político bastante “cacareado”, por otro lado, en el mismo Congreso, PRIAN y MC se unen para bloquear la llegada de mujeres como candidatas a municipios donde históricamente han gobernado hombres de sus respectivos partidos.
¡A cambio de garantizar el fuero constitucional a Samuel mediante una diputación federal o un cargo en alguna embajada o consulado, vaya, lo quieren correr, pero no castigar!
¡Aunque usted no lo crea!
¿Será que el diablo sabe a quién se le aparece?




