Rodolfo ‘El Negro’ Montes
El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, no se anda por las ramas; en su nuevo libro ha soltado una revelación que ha dejado frío a más de uno en Palacio Nacional y varias gubernaturas en manos de Morena: el expresidente Andrés Manuel López Obrador estaría, según el diplomático, sumamente preocupado y nervioso.
¿El motivo de su insomnio? No es menor.
Se trata de lo que Ismael “El Mayo” Zambada pueda soltar en una corte estadounidense.
La sombra de la narcopolítica es larga, y los expedientes en Washington apuntan directo a gobernadores y cuadros de Morena que presuntamente fueron cooptados por el Cártel de Sinaloa.
Por eso el temor a un “efecto cascada” es real.
La pax narca y los presuntos pactos regionales de la llamada Cuarta Transformación hoy están bajo el microscopio de las agencias de inteligencia norteamericanas.
El silencio de Zambada tiene precio, pero su declaración en una corte penal tiene el poder de derrumbar estructuras completas.
Ante el sismo político, la respuesta oficial no tardó en llegar, pero esta vez con un sutil cambio de timón.
En su conferencia matutina de ayer lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum se vio obligada a salir al rescate de la narrativa, tratando de matizar la evidente tensión.
Según Sheinbaum, López Obrador no duerme preocupado por lo que el capo pueda declarar.
No, la versión oficial ahora es otra: al tabasqueño le quita el sueño la “injerencia” de Estados Unidos en territorio mexicano.
La presidenta arropó el discurso bajo el viejo manto de la soberanía nacional, argumentando que el verdadero peligro es que Washington use el combate a los “narcoterroristas” como un pretexto para intervenir en el país.
El malabarismo retórico de la mandataria es impecable, pero insuficiente para tapar el sol con un dedo.
Una cosa es la defensa —necesaria y legítima— de la soberanía, y otra muy distinta es el pavor a que los nombres de la élite morenista terminen grabados en las actas de una corte de Nueva York.
Modificar el discurso para transformar el miedo a la delación en una gesta patriótica es una estrategia política hábil, pero de pronóstico reservado.
Por eso sólo resta fijar la frase que en estos tiempos mundialistas circula de boca en boca en millones de mexicanos, sobre la posibilidad de que México logre la hazaña en el Mundial de Futbol, le va como anillo al dedo a nuestro tema: ¿Y si sí? Y si el ‘Mayo’ tiene pruebas, muchas pruebas que aportar sobre la colusión de morenistas con los cárteles del narcotráfico.




