- Al cierre del plazo del registro, Morena inscribió a 277 aspirantes que buscan convertirse en los coordinadores de la transformación en los 17 estados que tendrán elecciones en 2027, ¿pluralidad o división?
FELIPE VILLA
CIUDAD DE MÉXICO.- La nutrida participación registrada en el proceso interno de Morena dejó una interrogante abierta antes incluso de iniciar la etapa de selección: ¿los 277 aspirantes inscritos reflejan la amplitud y pluralidad del movimiento gobernante o evidencian la intensidad de la competencia entre los distintos grupos políticos que buscan controlar las candidaturas de 2027?
Ambas interpretaciones encuentran sustento en los números. Mientras la dirigencia nacional calificó el registro como un ejercicio democrático, transparente y de unidad, la cantidad de interesados terminó por rebasar ampliamente el esquema que el propio partido había delineado semanas atrás: una ruta que contemplaba dejar seis perfiles por entidad —tres mujeres y tres hombres—, es decir, un universo de apenas 102 aspirantes para los 17 estados que renovarán gubernatura.
La realidad fue distinta. Al concluir los cinco días de registro, Morena informó que recibió 277 inscripciones, de las cuales 123 fueron presenciales y 154 mediante la plataforma digital, obligando ahora a la Comisión Nacional de Elecciones a realizar una primera depuración mediante el procedimiento de insaculación antes de llegar a las encuestas.
La última jornada del registro ilustró con claridad la magnitud de la competencia interna.
En Sinaloa, donde el parámetro planteaba seis aspirantes, terminaron inscribiéndose 12 figuras, entre ellas la senadora Imelda Castro, la diputada local María Teresa Guerra, la exalcaldesa Estrella Palacios, el alcalde con licencia de Ahome Gerardo Vargas Landeros y la exdiputada federal Graciela Domínguez, además de otros siete contendientes.
En Tlaxcala ocurrió un fenómeno similar. El partido recibió 10 registros, encabezados por la senadora Ana Lilia Rivera, junto con la diputada federal Yordana Garay, además de dirigentes, legisladores y cuadros locales.
En Zacatecas, la lista alcanzó siete aspirantes, entre ellos la senadora Geovanna Bañuelos, el diputado federal Carlos Puente, el exalcalde de Zacatecas Ulises Mejía y el senador José Narro Céspedes.
Los tres casos muestran que, aun antes de iniciar la selección formal, la competencia interna ya había superado el número de posiciones disponibles.
Desde la dirigencia nacional, la lectura fue distinta. La presidenta de Morena, Ariadna Montiel Reyes, sostuvo que el registro confirmó la confianza de la militancia en un procedimiento “transparente, horizontal y democrático”, mientras que la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández Mora, afirmó que durante las cinco jornadas prevalecieron la unidad y la fraternidad entre los participantes.
Sin embargo, el elevado número de registros también anticipa un proceso de depuración complejo para la Comisión Nacional de Elecciones.
La convocatoria establece que primero deberán aplicarse los criterios de elegibilidad, competitividad y paridad de género, además del mecanismo de insaculación, para reducir la lista antes de la etapa definitiva de encuestas.
Será entonces cuando Morena determine qué perfiles continúan en la contienda para encabezar las coordinaciones estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, posiciones que, en los hechos, representan la antesala de las candidaturas a las gubernaturas.
Por ahora, el balance deja una fotografía con dos lecturas posibles. Para la dirigencia morenista, los 277 registros confirman la vitalidad de un movimiento con múltiples liderazgos. Para sus órganos internos, en cambio, representan el desafío de procesar una competencia que desde el registro mostró ser mucho más amplia y dividida de lo previsto.




