Elmer Ancona Dorantes
No sé mucho de futbol, pero conozco de democracia, de pluralidad, de inclusión, de diversidad y Estado de derecho, por lo tanto, me atrevo a dar una opinión de lo que nos arrojó y nos quitó el Mundial de Futbol 2026 ahora que dejó de participar nuestra Selección Nacional.
Comenzaremos a puntualizar lo que nos regaló esta justa deportiva tan llena de contradicciones, sobre todo de cosas maravillosas:
01.- Escaparate Internacional: Después de ver los comentarios de jugadores, entrenadores, especialistas deportivos y aficionados al futbol de todo el mundo, me queda claro que a México lo seguirán viendo, si no como una “potencia” futbolística, sí como una potencia social.
México mostró al mundo la capacidad de movilización y participación social que posee cuando le tocan las fibras más profundas; los mexicanos somos una sociedad capaz de reaccionar cuando nos rozan nuestros intereses, nuestras emociones, nuestras sensaciones. Hay que poner atención a este factor.
En el escaparate internacional, nuestro país se mostró enorme, gigantesco, poderoso, no como una nación “ratonera” y minimizada.
02- Fuerza Joven: La gente poderosa de este país, los personeros de la política y de los gobiernos, los grandes empresarios, deberían poner la lupa sobre este importante segmento social que en todos estos días mostró fuerza, poderío, entusiasmo, organización, sinergia y cooperación. La juventud es un gran equipo.
Es cierto, en algunos momentos se salieron de control algunos aspectos al agredir a algunos automovilistas o arrojar cerveza a algunos turistas, pero fueron casos aislados. Los jóvenes que salieron a disfrutar a los zócalos, a las plazas y avenidas, lo hicieron con orden y responsabilidad. Fue la inmensa mayoría.
03- Existir, con o sin Gobierno: Con o sin Gobierno; sin autoridades que guíen, controlen, supervisen, administren o planeen, los millones de mexicanos salieron a festejar a su Selección Nacional de manera ordenada, de forma civilizada.
No necesitaron estar sujetos a los escasos o nulos mandatos y ordenamientos de sus autoridades para comportarse a la altura de esta Copa Mundial.
Lo que hicieron los mexicanos fue festejar en familia, pero en familia social y comunitaria, viendo a todos los que estaban a su lado como parte de una comunidad, como unidad, cono un solo equipo, como parte de un todo al que se tiene que respetar.
04- Inclusión y Diversidad: Los mexicanos -y así lo reconocieron los turistas de todo el mundo-, apapacharon, incluyeron, invitaron a nuestros visitantes extranjeros a participar de esta gran fiesta, y los involucraron en todos sus alegres desmadres.
No hubo alemán, coreano, francés, sueco, africano y personas de otras nacionalidades que no se hayan sentido incluidos en esta poderosa fiesta nacional organizada por la sociedad que se vio bastante organizada.
México seguirá siendo un excelente anfitrión y, con toda seguridad, generará pronto una importante derrama económica con el movimiento de turistas. Ni la Secretaría de Turismo y sus pobres políticas públicas podrán generar tantas visitas como lo lograron hacer los propios ciudadanos.
Ahora bien, expongamos algunos factores negativos que quedarán grabados en la memoria de todos los mexicanos y de las autoridades internacionales, por la pobre participación de las autoridades en esta justa deportiva:
01- El Factor Miedo: Es un hecho que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, no tuvo miedo, sino pánico y terror, de presentarse en la inauguración del Mundial de Futbol, quedando en vergüenza ante los ojos de las autoridades internacionales, comenzando por la FIFA.
La mandataria no supo estar a la altura de este torneo por miedo a ser abucheada por el público, con lo que quedaría expuesta su verdadera aceptación de los electores.
Se vio obligada a refugiarse en algunas alcaldías a las que siempre llegó en sigilo, en profundo silencio, por temor a ser interceptada y “abucheada” por los aficionados. Ni la gente de ahí la vio como parte de estos grandes festejos. Basta ver sus expresiones para corroborarlo.
02- El Factor Muerte: Las autoridades de la Ciudad de México, comenzando por la jefa de gobierno Clara Brugada, se vieron rebasadas por la fuerte movilización ciudadana, de miles de aficionados que inundaron el Zócalo y Paseo de la Reforma para celebrar los triunfos.
Demostraron que carecen de protocolos eficientes y eficaces en materia de seguridad pública y de protección civil para contener, controlar y proteger a quienes quieran salir a las calles a festejar o protestar. Tan mala fue su capacidad de organización que tan solo en la CDMX fallecieron cinco aficionados, casi todos por asfixia.
En conclusión, podemos deducir que este Mundial de Futbol 2026 fue todo un éxito gracias y exclusivamente por los propios aficionados, por la propia sociedad que se vio organizada, consciente y responsable ante eventos de esta magnitud.
Los mexicanos gritaron de mil formas que, con o sin gobierno, podrán salir adelante para progresar, vivir con dignidad e incluso para sobrevivir por su propia mano, con sus propias fuerzas.
Las autoridades, los gobiernos, los partidos políticos, los funcionarios públicos, los líderes sociales deben parar oreja, deben abrir los ojos y tomar apuntes de cómo gobernar y dirigir mejor para mostrar a México ante el mundo como un país plural, diverso, incluyente y responsable.
En lo particular, me queda claro lo que ganamos y lo que perdimos en esta justa deportiva. Me quedo feliz, muy contento, con las lecciones que nos dieron nuestros seleccionados, los directores técnicos y los empresarios -incluyendo los televisivos y radiofónicos- que apostaron todo por este Mundial de Futbol. Fue una gran lección de civilidad.
@elmerando




