- El Instituto de la Cultura y las Artes apoya las gestiones ciudadanas para lograr la declaratoria de las “Tardes de Baile” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la demarcación.
IGNACIO CALVA
CANCÚN, Q. ROO.- El Instituto de la Cultura y las Artes apoya las gestiones ciudadanas para lograr la declaratoria de las “Tardes de Baile” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la demarcación.
Esto, con el propósito de institucionalizar el impacto sociocultural alcanzado por los programas comunitarios en el municipio.
Sergio Carlos López Jiménez, director del Instituto, explicó que el principal reto técnico en el expediente es el criterio de antigüedad.
La iniciativa dio inicio en 2018 y cuenta con ocho años de trayectoria ininterrumpida, mientras que la normativa exige una temporalidad mínima de una década para formalizar la acreditación.
Para la obtención del registro de Patrimonio Cultural Inmaterial en México, el proceso alineado a la Secretaría de Cultura y la Unesco requiere que la propuesta surja directamente de la población.
Que se demuestre la adopción comunitaria de la práctica como rasgo identitario y se establezca un plan integral de salvaguarda y transmisión generacional.
“Para que lo declaren, tienen que ser los ciudadanos quienes lo solicitan, porque es un bien de ellos; nosotros vamos a ver eso, porque no se consigue esa declaratoria de la noche a la mañana, tiene que pasar varios ciclos, pero yo estoy seguro que lo vamos a lograr.
“El proceso ya está, y creemos que puede tomar como un año, ya que demostremos el número de años”, afirmó.
López Jiménez destacó que los encuentros semanales en el parque El Crucero y la Explanada del Palacio Municipal congregan regularmente a más de dos mil asistentes, consolidándose como un espacio libre de venta de bebidas alcohólicas enfocado en la recreación sana de la clase trabajadora.
De forma paralela al proceso normativo, el Instituto gestiona la verificación oficial ante la organización Récord Guinness para evaluar la concentración de bailarines y registrar la jornada como una de las intervenciones de baile popular continuo de mayor escala.
“De hecho, cuando por cuestiones de otros eventos no se realiza, es algo que al público le molesta muchísimo, que lo reclama, y ahí es donde ves el beneficio. Porque esa gente trabaja en la zona hotelera, trabaja en la ciudad.
“Ellos no tienen tiempo para ir a bares, este es el momento donde van a buscar el entretenimiento y a divertirse sanamente, porque no hay venta de alcohol. Esa gente viene a bailar, ¿no? Y se arreglan, se peinan, todo.
“Cocineras, albañiles, pachucos, de todo, es para ellos algo muy especial, es el momento que tienen para socializar”, detalló.




