Zósimo Camacho
Entre febrero de 2024 y marzo de 2026, la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) gastó 203 mil 307.40 pesos en servicios mecánicos para cinco vehículos asignados a Radio UNAM. La información fue entregada por la propia “máxima casa de estudios del país” en respuesta a cinco solicitudes de información (folios 410031900096926, 410031900097126, 410031900137126, 410031900137226 y 410031900151226).
Estos gastos siguen el derrotero que hemos documentado sobre cómo se ejerce el presupuesto en la radiodifusora que dirige Benito Adolfo Taibo Maoho desde 2016. En las facturas, contrarrecibos y la bitácora interna obtenidas por Luces del Siglo, se advierten no sólo sobreprecios sino falta de justificación de servicios supuestamente realizados a los automotores asignados a la radiodifusora.
El vehículo más costoso fue el Toyota Yaris con placas Z07AFS, que absorbió 87 mil 307, el 42.9 por ciento del total. Cabe señalar que el precio de este vehículo en la agencia es de 326 mil pesos. Es decir, la UNAM pagó en siete servicios rutinarios el 27 por ciento de lo que vale un vehículo nuevo de este tipo, modelo 2026. Una sola factura, emitida el 14 de febrero de 2024 por Oscar Franklin Patricio Daniel, alcanzó los 25 mil 767 pesos.
El Volkswagen Gol con placas F05ASW recibió nueve servicios por 42 mil 917.68 pesos, el 21.1 por ciento. El Volkswagen Vento con placas K19ASS, cinco servicios por 32 mil 742.16 pesos, el 16.1 por ciento. La camioneta “Toyota Hiace/Urban” con placas Y66AGH, seis servicios por 32 mil 249.16 pesos, el 15.9 por ciento. Y la Starex con placas S01BBD, tres servicios por 8 mil 091 pesos, el 4 por ciento. En total, 30 servicios por los 203 mil 307.40 pesos señalados.
| Vehículo | Placas | Servicios | Total gastado (MXN) | % del total |
| Toyota Yaris | Z07AFS | 7 | 87,307.40 | 42.9% |
| Volkswagen Gol | F05ASW | 9 | 42,917.68 | 21.1% |
| Volkswagen Vento | K19ASS | 5 | 32,742.16 | 16.1% |
| Toyota Hiace / “Urban” | Y66AGH | 6 | 32,249.16 | 15.9% |
| Starex | S01BBD | 3 | 8,091.00 | 4.0% |
| Total | 30 | 203,307.40 | 100% |
La UNAM presume garantizar la transparencia y el control en sus contrataciones. El punto 3.2.2 de la Normatividad de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios establece que los contratos, por regla general, deben adjudicarse mediante licitación pública. Pero la misma normativa, en su punto 4.1, abre una puerta que se ha convertido en una autopista: la adjudicación directa por monto, siempre que el importe de cada operación no exceda los límites fijados anualmente por el Comité de Adquisiciones.
Para 2026, el secretario administrativo de la UNAM, Tomás Humberto Rubio Pérez, estableció en la Circular SADM/1/2026 los montos que definen qué tipo de procedimiento corresponde a cada contratación. El inciso a del documento establece que para un importe de hasta 13 mil 700 pesos, no se requiere ni cotización ni orden de compra. La factura es el único documento que acredita el gasto. Un funcionario puede, con esa sola pieza de papel, erogar recursos públicos sin más control que su propia firma.
Al revisar las facturas y la bitácora destacan no sólo probables sobreprecios; también, que sólo un proveedor concentró el 76.1 por ciento del gasto total. Pedro Farías Zárate, persona física con domicilio fiscal en la colonia San Antonio Culhuacán, Iztapalapa, facturó 154 mil 688.32 pesos en 24 de los 30 servicios documentados. Los otros dos proveedores, Oscar Franklin Patricio Daniel y José Fabián Beltrán Sotelo, facturaron el resto.
| Proveedor / taller | Facturas | Monto total (MXN) | % del total |
| Pedro Farías Zárate (RFC FAZP8004055A0) | 24 | 154,688.32 | 76.1% |
| Oscar Franklin Patricio Daniel (RFC PADO641029PF2) | 3 | 29,827.08 | 14.7% |
| José Fabián Beltrán Sotelo (RFC BESF680607AP1) | 3 | 18,792.00 | 9.2% |
El cruce de las cinco respuestas de transparencia deja algunas inconsistencias que las autoridades universitarias no han aclarado. La primera es un vacío documental: dos facturas mencionadas en las solicitudes específicas por placa –la factura C591 de José Fabián Beltrán Sotelo, por 4 mil 292 pesos, correspondiente al Vento K19ASS y fechada el 10 de junio de 2024, y la factura 580 de Oscar Franklin Patricio Daniel, por 2 mil 88 pesos, correspondiente al Gol F05ASW– no aparecen en el archivo general de facturas 2024-2026 que la Universidad entregó como respuesta a la solicitud sobre “todos los servicios mecánicos, sin excepción”. Si la información entregada por la UNAM representa todo el universo de comprobantes, la ausencia de dos facturas que la propia institución reconoció en otras respuestas sugiere que el acervo entregado no está completo.
La segunda es un dato que se repite sin explicación: dos facturas del Toyota Yaris, emitidas por Pedro Farías Zárate el 7 y el 13 de noviembre de 2024, registran el mismo kilometraje: 224 mil 425 kilómetros. La segunda factura incluye la leyenda “Presupuesto” en el campo de observaciones.
Es constante que se pague a personas físicas por “verificación” y “preverificación”. La verificación vehicular es operada por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, a quien debe realizarse el pago. Pagar a un particular por un trámite cuyo único cobrador legal es una dependencia gubernamental es, cuando menos, una irregularidad administrativa que debe ser investigada. Y los servicios de “afinación mayor” por más de 10 mil pesos parecen sobreprecios.
La pregunta es inevitable: ¿es legal la asignación de estos contratos? La normativa, como señalamos, permite la adjudicación directa por montos de hasta 13 mil 700 pesos sin cotización. Pero varios servicios superan este monto. Se puede observar que en la mayoría de estos casos la UNAM evitó emitir una factura por encima de esa cantidad. Lo que hizo fue emitir, dos o tres, como si se tratar de trabajos diferentes. Lo cierto es que se hicieron a un solo vehículo.
La concentración del gasto en sólo un proveedor, la ausencia de cuadros comparativos en los documentos obtenidos, el pago recurrente por verificación a personas físicas y los servicios que parecen sobreprecios configuran un patrón de simulación. La UNAM debe explicar por qué no licitó estos servicios, por qué un solo proveedor acapara el gasto y por qué dos facturas reconocidas en unas respuestas no aparecen en el archivo general.
En 2022, la UNAM ya había sancionado a Fernando Torrez Ramos, jefe de Bienes y Suministros de Radio UNAM, por no enterar recursos extraordinarios (expediente PRA/01/2022). El modus operandi se mantiene.
Estamos, de nuevo, ante operaciones sospechosas en Radio UNAM. El 11 de abril de este año publicamos los gastos irregulares del Fondo Fijo a cargo de la Dirección de la radiodifusora: comidas en restaurantes de lujo, adquisición de despensas, pasteles y gasolina para autos no oficiales, entre otros, por más de 277 mil pesos.
El 2 de julio pasado revelamos las concesiones del director, Benito Taibo, a la trasnacional que le publica sus obras, Grupo Planeta: publicidad disfrazada de “recomendaciones editoriales” y la utilización de recursos materiales y mano de obra de la estación para actividades de la editorial. También dimos cuenta de pagos a “aviadores” y a personas ajenas a la institución sin que mediara trabajo alguno que implicara alguna contraprestación.
Desde entonces, dábamos la alerta para que la Auditoría Superior de la Federación (ASF), con las facultades que la ley le confiere, revise la manera en que se ejercen los recursos en Radio UNAM. Con lo que sigue brotando desde la estación, ¿decidirá el máximo órgano de fiscalización del país asomarse a ver lo que ocurre? ¿O de qué tamaño es el cacicazgo para dejarlo pasar?




