- La apuesta es instalar bancos de baterías con capacidad de millones de kWh que permitan captar la energía durante el día y liberarla por la noche.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- Quintana Roo tiene en el sol un tesoro energético que es desaprovechado, pues mientras potencias mundiales como Alemania lideran la industria solar con tres kWh por metro cuadrado, el estado caribeño recibe una radiación de cinco kWh.
Con ello se tiene un potencial de 40 por ciento superior a ese país europeo, lo que podría ser la clave para acabar con la histórica dependencia energética.
La premisa es que los planes de desarrollo estatal y municipal incluyan proyectos de inversión en energía para que Quintana Roo pase de ser un “gran consumidor” a un “gran productor” autosuficiente.
A pesar de ser uno de los mayores consumidores de electricidad en el país debido a su pujante industria turística, el estado produce casi nada de la energía que utiliza, dependiendo casi totalmente de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Para Pedro Betancourt Reed, presidente de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES), el problema no es solo captar la luz del sol, sino guardarla.
En el marco del curso de capacitación en la materia, auspiciado por el Instituto Tecnológico de Chetumal, advirtió que la demanda de energía en el estado es en promedio de 834 mega Watts/hora, hasta 2025.
Y crece 6.7 por ciento cada año, una cifra que pronto superará la capacidad de suministro si no se invierte en infraestructura propia.
“De nada sirve tener hoteles grandes y lujosos si no tienes energía eléctrica; es un recurso indispensable para clínicas, supermercados y hogares, no solo para el turismo”, señaló Betancourt Reed.
La gran apuesta actual es el almacenamiento industrial y el objetivo es instalar bancos de baterías con capacidad de millones de kWh que permitan captar la energía durante el día y liberarla por la noche, garantizando un flujo constante y estable.
Esta transición ya no es opcional. Betancourt recordó que, a partir de 2026, la ley mexicana obliga a todas las granjas solares a incorporar sistemas de almacenamiento.
Ya no será suficiente con conectarse a la red y entregar lo que se produce al momento, ahora deberán ser capaces de gestionar sus propias reservas.
Para enfrentar este desafío, la ANES y universidades del estado han comenzado a formar a las nuevas generaciones de ingenieros.


