- Paty Cantú atraviesa un momento de depuración creativa que se manifiesta tanto en su música, como en su próximo EP.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Paty Cantú atraviesa un momento de depuración creativa que se manifiesta tanto en su música, en su próximo EP, Basado en Historias Reales, como en la expansión de su oficio autoral hacia los terrenos del K-Pop.
Luego de que el año pasado lanzara el disco Sagitario, donde volvió a esa Paty que de niña aspiraba a ser pelirroja y dedicarse a la música, se tiñó el cabello de negro para empezar una nueva etapa artística y, de alguna manera, volver a “la Paty de antes”, tal como le dicen los Cantú (sus fans).
“Me fui tan lejos de mí hasta en esa parte pequeña de la estética a mi versión de avatar, digamos que yo quería hacer mi avatarcito pelirrojo, que sentí como una necesidad desesperada de quitármelo todo, volver a lo simple y reconocer que lo simple no era tan simple.
“Dije ‘tengo miedo de escribir canciones otra vez con cierto nivel de intensidad o profundidad, porque no es lo que está de moda, porque la gente me ve como artista pop y eso no es lo que está haciendo a lo mejor la tendencia del artista pop en español’. A la fregada ese miedo: esta soy yo y esto es por lo que conecté la primera vez”, dijo Cantú, en entrevista.
Su sencillo “Antes de Que el Mundo se Acabe”, recién llegado a plataformas con el video oficial protagonizado por Regina Blandón, es la carta de presentación del EP, en el que optó por despojarse de ornamentos y reencontrarse con la esencia que dio origen a su carrera: la necesidad de contar historias desde la vulnerabilidad.
“Llevo un rato teniendo miedo. El miedo es una de las cosas más humanas que hay y desde el miedo voy a contar algo que me cuesta contar, porque la gente ha sido tan buena conmigo que lo mínimo que puedo darle de vuelta es más honestidad”, reflexionó.
Con más de 20 años de carrera, la intérprete de “Déjame Ir” se permite dudar, mostrarse frágil, aceptar que el proceso creativo también implica soltar versiones anteriores de sí misma, y en ese ejercicio de introspección aparece la niña que soñaba sin límites y que hoy sigue siendo el motor de su trabajo.
Lejos de responder a modas o fórmulas dominantes, el nuevo sencillo apuesta por una narrativa honesta, incluso incómoda, donde el miedo, el amor y la imperfección conviven sin maquillajes.
“Tengo miedo de perder a mis papás, tengo ganas de llorar, tengo miedo de haber gastado mucho de mi vida en la chamba, de cuántos días de cumpleaños de mis hermanos, días de las madres o cosas me perdí. Tengo miedo de despertar un día y sentir todo este amor por ellos y no habérselo dicho lo suficiente.
“Tengo miedo de que no sepan que pienso en ellos todos los días. Tengo miedo desde el amor, desde lo bonito de perderlo todo, pero si un día lo perdiera todo, la fama o lo material, tengo a mi pareja, que por fin la encontré, y si lo tengo a él no pasa nada”.
La cantautora entiende la música como un espacio de reconocimiento mutuo, un lugar donde quien escucha puede verse reflejado y encontrar refugio, por lo que su próximo EP se perfila como una colección de relatos íntimos, permeados por experiencias reales.
COQUETEA CON EL K-POP
Cantú amplía su campo de acción como compositora al incursionar en proyectos de K-pop, una escena que refuerza su afán de explorar.
“Estoy abriéndome mucho las puertas en mi parte creativa, y eso está haciendo que haya ciertos contactos con autores y artistas de otros lugares. Viene desde mi parte autoral, y en esta parte, junto con una amiga, Ali Stone, nos ‘holdearon’ (compraron) una canción que compusimos para Aespa.
“No sé si la van a grabar al final o no, no sé si me van a invitar a cantarla con ellas o no, pero lo que definitivamente está sucediendo es que hay conversaciones entre equipos y artistas que no las tenía antes, y tienen que ver con el juego de aventurarte, porque también intento desarrollar mi carrera como autora a otro nivel”.
La cantante se presentará este 1 de febrero en la Feria de León (Guanajuato), el 28 de marzo en el Festival Pa’l Norte (Monterrey) y el 15 y 16 de mayo en La Maraka (CDMX).
Su regreso a lo esencial no es un paso atrás, sino un movimiento consciente hacia adelante, con la certeza de que la música, cuando nace de lo real, encuentra siempre nuevas formas de resonar.


