ALESSANDRO PAGANI
En el contexto de la globalización neoliberal, los archivos desclasificados de Jeffrey Epstein revelan no una mera red de influencias personales, sino una estructura sistémica que transforma las crisis sanitarias en oportunidades de acumulación capitalista.
Este análisis, inspirado en la teoría crítica, la filosofía marxista y las contribuciones de Antonio Gramsci y Vladimir Lenin, busca desentrañar cómo el capital monopolista, encarnado en figuras como Bill Gates, ha construido un andamiaje de poder que une filantropía, finanzas y gobernanza global. Lejos de teorías conspirativas, se trata de un examen estructural: el capitalismo tardío, en su fase imperialista, commodifica la salud pública, perpetuando desigualdades a través de hegemonías culturales de coerción e institucionales.
DEL IMPERIALISMO CLÁSICO AL FASCISMO NEOLIBERAL
Históricamente, el capitalismo ha evolucionado desde su fase industrial hacia el imperialismo, como describió Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo (1917). Para Lenin, esta etapa se caracteriza por la concentración de la producción en monopolios, la fusión del capital bancario e industrial, y la exportación de capitales para dominar mercados globales. En el siglo XX, esto se extendió al ámbito de la salud: durante la Guerra Fría, potencias como Estados Unidos utilizaron agencias internacionales (OMS, Banco Mundial) para imponer modelos sanitarios que favorecían a farmacéuticas occidentales, exacerbando la dependencia de los países periféricos.
En la era post-1989, con el auge y revanchismo neoliberal, esta dinámica se intensifica en lo que Pier Paolo Pasolini exploró en su reflexión filosófica a través de su película Salò o le 120 giornate di Sodoma (1975): el control absoluto sobre los cuerpos como mecanismo de poder en una sociedad consumista. Pasolini, poeta, cineasta y crítico marxista, utilizó esta adaptación de la novela de Sade para denunciar la fusión entre fascismo y capitalismo tardío. Ambientada en la República de Salò –último bastión fascista italiano–, la obra muestra a cuatro libertinos que secuestran jóvenes para someterlos a torturas sistemáticas, simbolizando cómo el poder económico commodifica la vida humana.
Filosóficamente, Pasolini argumentaba que, en el consumismo posmoderno, todo se reduce a mercancía: los cuerpos se convierten en objetos de placer y dominación para una élite burguesa que impone su voluntad sádica, deshumanizando a las víctimas en un ciclo de abuso ritualizado. Esta visión no es mera alegoría; Pasolini la concebía como crítica al “nuevo fascismo” del capitalismo (fascismo neoliberal), donde la razón instrumental justifica la explotación bajo guisa de libertad individual. Comparado con el escándalo de los archivos Epstein, ambos fenómenos revelan arquitecturas de poder ocultas donde elites globales –financieros, filántropos y políticos– entrelazan influencia económica con dominación personal. Epstein, como intermediario, facilitaba redes de abuso sexual y tráfico, similar a los libertinos de Salò que estructuran su “república” en jerarquías de control absoluto. En los files, documentos de 2011-2019 exponen conexiones con Gates y JPMorgan para fondos offshore, evocando cómo en la película el horror se institucionaliza: pandemias y vacunas se commodifican al igual que los cuerpos en Salò, perpetuando desigualdades donde los vulnerables son sacrificados para el placer y ganancia de los poderosos. Pasolini, asesinado poco después del estreno, predijo esta era de “totalitarismo consumista”, donde el escándalo Epstein no es anomalía, sino síntoma de un sistema que reifica la existencia humana para acumulación capitalista.
MARCO FILOSÓFICO: TEORÍA CRÍTICA Y LA CRÍTICA MARXISTA DE LA IDEOLOGÍA
La teoría crítica denuncia cómo la razón instrumental del capitalismo reifica al ser humano, convirtiéndolo en objeto de explotación. En este marco, la filantropía de Gates –a través de su Fundación– no es benevolencia, sino ideología: oculta la acumulación detrás de un velo de “bien público”. Marx, en El Capital, explicaba la commodificación como proceso donde el valor de uso (salud) se subordina al valor de cambio (ganancias). Aquí, vacunas y pandemias se tratan como activos invertibles: un informe de 2013 de la Fundación Gates describe el Fondo de Inversión en Salud Global como vehículo para rendimientos del 5-7 por ciento, con garantías de capital filantrópico que minimizan riesgos privados.
Esta reificación se manifiesta en simulaciones pandémicas, como la listada en mensajes de 2017 desde el teléfono de Epstein: “simulación de pandemia de cepa” como deliverable técnico, junto a neurotecnología y defensa. La crítica marxista ve en esto la alienación: los trabajadores de la salud y poblaciones vulnerables se convierten en variables de un modelo de negocio, donde crisis se anticipan no para prevenir, sino para monetizar.
EL CONSENSO MANUFACTURADO EN LA GOBERNANZA GLOBAL
Antonio Gramsci, en sus Cuadernos de la cárcel (1929-1935), introdujo el concepto de hegemonía: el dominio de la clase dirigente no sólo por coerción, sino por consenso cultural e institucional. En los archivos Epstein, esta hegemonía se materializa en redes que fusionan capital filantrópico con foros globales. Epstein facilitaba conexiones entre Gates, el Instituto Internacional de la Paz (IPI) y figuras como Terje Rød-Larsen, quien asistió a cenas en 2013. Una carta de 2015 de la Fundación Gates confirma coordinación en preparación pandémica, mientras Epstein reenviaba artículos sobre “preparación para pandemias” de Gates.
Gramsci argumentaba que la hegemonía se ejerce a través de aparatos ideológicos del Estado (AIE), como medios y organizaciones internacionales. Eventos como el Event 201 (2019, financiado por Gates, WEF y Johns Hopkins) simulan no sólo respuestas sanitarias, sino control narrativo: coordinación de gobiernos, farmacéuticas y censura mediática. Esto construye consenso: pandemias como inevitables, justificando inversiones en vacunas (ej. CEPI, lanzada en Davos 2017 con fondos de Gates). La hegemonía gramsciana explica por qué estas estructuras –DAF perpetuos, reaseguros pandémicos de Swiss Re– se presentan como “impact investing”, ocultando su rol en perpetuar desigualdades globales.
PANDEMIAS COMO EXTENSIÓN DEL IMPERIALISMO
Lenin enfatizaba que el imperialismo divide el mundo en opresores y oprimidos, con monopolios exportando crisis. En salud, esto se ve en patentes pre-pandemia: Moderna y NIAID firmaron acuerdos en 2015 para vacunas mRNA contra coronavirus, mientras Ralph Baric patentaba espigas quiméricas en 2002-2015, financiado por NIH. Los archivos muestran cómo Epstein posicionaba carreras en Merck (vacunas Gardasil en Ruanda) o Swiss Re (productos pandémicos con triggers paramétricos), integrando filantropía con ganancias.
Este monopolio leninista se acelera en la periferia: bonos pandémicos del Banco Mundial (2017, con yields del 11 por ciento) activados en 2020, transfiriendo riesgos a inversores privados mientras poblaciones del Sur Global sufren. Gates, al centro, encarna el “capital financiero” leninista: su oficina (bgC3) lista “simulación pandémica” como herramienta, fusionando ciencia, finanzas y política. No es complot, sino lógica sistémica: el capitalismo, en crisis de sobreacumulación, crea mercados en emergencias sanitarias, exacerbando la lucha de clases entre elites globales y masas precarizadas.
ANÁLISIS DE LOS ARCHIVOS EPSTEIN: ESTRUCTURAS SISTÉMICAS, NO ANOMALÍAS
Los documentos de 2011-2019, liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, exponen esta arquitectura. E-mails de JPMorgan consultan a Epstein sobre DAF para Gates, proponiendo “brazos offshore especialmente para vacunas”. En 2017, hilos con Boris Nikolic (asesor de Gates) incluyen “pandemia” como categoría de financiamiento, junto a energía. Un iMessage detalla trayectorias profesionales: de simulaciones pandémicas a puestos en Biomatics Capital o WEF, usando intereses de Gates en “vacunas/autismo” como palanca.
Esta red –Gates, Epstein, JPMorgan, IPI– ilustra la síntesis crítico-marxista: hegemonía acorazada de coerción gramsciana mediante consenso filantrópico, imperialismo leninista en monopolios sanitarios, y reificación de la teoría crítica donde crisis se convierten en activos. Patentes y reaseguros preposicionados minimizan riesgos, incentivando –estructuralmente– la recurrencia de pandemias como modelo de negocio.
EL CAPITALISMO SIN NINGÚN SECRETO OCULTO
Esta arquitectura revela la verdadera cara criminal del capitalismo: filantropía como máscara de explotación, donde elites centralizan poder bajo guisa de preparación global.
En conclusión, los archivos Epstein no destapan un secreto oculto de un fantasmagórico Estado profundo, sino la lógica inherente del sistema: pandemias como extensión de la acumulación por desposesión.
*Alessandro Pagani es historiador, ensayista y publicista; doctor en Teoría Crítica por el 17 Instituto de Estudios Críticos de México, y licenciado y magíster en Historia por la Universidad de los Estudios de Milán. Ha publicado los libros Descrifrando la cuestión ucraniana y Desde la estrategia de la tensíon a la Operación Cóndor: el neofascismo italiano al servicio de la geopolítica imperial estadunidense. Es columnista y analista internacional en Luces del Siglo (México), miembro y experto en verificación de hechos por la Global Fact Checking Network de la Federación de Rusia (#GFCNExpert). X: @elbrigantero
REFERENCIAS
Lenin, V. I. (1917). El imperialismo, fase superior del capitalismo. https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/imperialismo/index.htm
Gramsci, A. (1971). Selections from the Prison Notebooks (Q. Hoare & G. N. Smith, Eds. & Trans.). International Publishers. (Original work published 1929-1935)
Marx, K. (1867). El Capital: Crítica de la economía política. Fondo de Cultura Económica.
Rossi, G. (n.d.). Dai file Epstein emerge un’architettura di potere per trasformare le pandemie in business. Giubberosse Substack. https://giubberosse.substack.com/p/dai-file-epstein-emerge-unarchitettura
Pasolini, P. P. (Director). (1975). Salò o le 120 giornate di Sodoma [Film]. Produzioni Europee Associate.
Bachmann, G. (2015, December 16). Beyond perverse allegiance: The problem of viewers’ engagement in Pier Paolo Pasolini’s Salò or the 120 Days of Sodom. Senses of Cinema. https://www.sensesofcinema.com/2015/pier-paolo-pasolini/viewers-engagement-in-salo
Rumble, P. (2012, December 13). Pier Paolo Pasolini – A cinema of poetry. Artforum. https://www.artforum.com/columns/patrick-rumble-on-pier-paolo-pasolini-214571
United States District Court Southern District of New York. (2023). Giuffre v. Maxwell (Case No. 15-cv-07433). Court documents including Epstein files. https://www.courtlistener.com/docket/4355835/giuffre-v-maxwell/
World Health Organization. (n.d.). Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI). https://www.who.int/initiatives/cepi
Bill & Melinda Gates Foundation. (2013). Global Health Investment Fund. https://www.gatesfoundation.org/ideas/articles/global-health-investment-fund
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