- La dirigencia nacional de Morena decidió reordenar su estrategia política interna y establecer un nuevo esquema de control territorial.
FELIPE VILLA
CIUDAD DE MÉXICO.- De cara al proceso electoral intermedio de 2027, la dirigencia nacional de Morena decidió reordenar su estrategia política interna y establecer un nuevo esquema de control territorial que, en los hechos, limita la influencia de gobernadores y grupos locales en la definición de candidaturas.
La decisión fue formalizada durante la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional del partido, donde se aprobaron nuevas reglas internas y una estructura de operación electoral que coloca a cinco coordinadores políticos por circunscripción como responsables de organizar los procesos internos y vigilar el cumplimiento de los lineamientos partidistas.
Con esta medida, la dirigencia busca evitar que mandatarios estatales o liderazgos regionales influyan de manera determinante en la selección de candidatos, particularmente en un proceso electoral que será uno de los más complejos para el partido gobernante.
En 2027 no sólo se renovará la Cámara de Diputados federal, sino que también estarán en juego 17 gubernaturas, además de congresos locales y ayuntamientos en distintas entidades.
Como parte de la estrategia, Morena designó a un grupo de figuras políticas de alto perfil para coordinar la operación territorial del partido en las cinco circunscripciones electorales del país. Los responsables de esta tarea son Ricardo Monreal Ávila, Adán Augusto López Hernández, Mario Delgado Carrillo, Sergio Salomón Céspedes Peregrina y el político morenista Alejandro Peña.
Estos coordinadores tendrán la tarea de organizar la estructura partidista en cada región, supervisar los procesos internos de selección de candidatos y garantizar que se respeten las nuevas reglas aprobadas por el Consejo Nacional.
En la práctica, esta estructura establece una cadena de mando política paralela a los gobiernos estatales, con el objetivo de impedir que las decisiones sobre candidaturas queden bajo el control de los ejecutivos locales.

Evitar el control de candidaturas
Dentro del partido existe el diagnóstico de que el creciente poder territorial de Morena ha provocado que gobernadores, legisladores y liderazgos regionales busquen influir en la designación de candidatos, promoviendo a perfiles cercanos o vinculados a sus propios grupos políticos.
Las nuevas disposiciones buscan frenar ese tipo de prácticas. Entre los lineamientos aprobados se encuentra evitar el nepotismo electoral, impedir que familiares directos de gobernantes o dirigentes accedan automáticamente a candidaturas, así como prohibir actos anticipados de campaña y el uso de recursos públicos con fines políticos.
Asimismo, el partido busca reforzar los filtros éticos y políticos para aspirantes, incorporando evaluaciones sobre trayectoria pública, honestidad y compromiso con los principios del movimiento.
El desgaste del método de encuestas
Otro de los factores que llevó a la dirigencia a replantear su estrategia interna fue el desgaste del método de selección de candidatos mediante encuestas, mecanismo que durante años fue presentado como la vía principal para resolver disputas internas.
En los últimos meses, sin embargo, distintos aspirantes comenzaron a difundir encuestas propias o mediciones patrocinadas en redes sociales con el objetivo de posicionarse políticamente antes del inicio formal de los procesos internos.
Estas prácticas provocaron inconformidades dentro del partido y encendieron alertas sobre el riesgo de confrontaciones entre grupos políticos en varios estados.
Ante ese escenario, la dirigencia nacional decidió fortalecer el control del proceso interno mediante una estructura de coordinación territorial que permita ordenar la competencia política dentro del partido.
Contener tensiones rumbo a 2027
La estrategia responde también a la necesidad de mantener la cohesión interna de Morena en un momento en que el partido enfrenta su primera etapa de competencia política sin la presencia directa de Andrés Manuel López Obrador en la conducción del movimiento.
Bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, el partido busca evitar que la disputa por candidaturas derive en fracturas internas o en conflictos entre grupos regionales.
Con la designación de coordinadores electorales y la aplicación de nuevas reglas internas, la dirigencia pretende centralizar la conducción del proceso político rumbo a 2027 y garantizar que la selección de candidatos no quede sujeta a los intereses de gobernadores o facciones locales.
En ese contexto, la nueva estructura electoral del partido marca un cambio en la forma en que Morena administrará su competencia interna: con mayor control desde la dirigencia nacional y con una vigilancia más estricta sobre los actores territoriales que, hasta ahora, habían acumulado influencia en el reparto de candidaturas.


