- En estas vacaciones las familias mexicanas enfrentan un aumento significativo en los costos de actividades recreativas para niñas, niños y adolescentes.
OMAR ROMERO
CANCÚN, Q. ROO.- En estas vacaciones las familias mexicanas enfrentan un aumento significativo en los costos de actividades recreativas para niñas, niños y adolescentes.
Van desde los mil hasta los 25 mil pesos, lo que representa un incremento promedio de 16.5 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2025.
De acuerdo con un sondeo de mercado realizado por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), el gasto asociado a opciones de esparcimiento y ocupación para menores durante Semana Santa y Pascua se ha encarecido, presionando el presupuesto de los hogares.
Entre las alternativas más comunes se encuentran los campamentos deportivos, culturales o académicos, cuyos costos oscilan entre mil 800 y tres mil 500 pesos por semana por menor.
Considerando ambas semanas vacacionales, el gasto puede alcanzar hasta siete mil pesos por niño.
Otras actividades también representan un desembolso considerable, por ejemplo, una ida al cine para una familia de cinco integrantes puede costar cerca de mil 600 pesos, incluyendo boletos, alimentos y transporte.
La salida a una plaza comercial, con consumo de comida rápida y postre, puede superar los mil 200 pesos.
Las opciones al aire libre tampoco quedan exentas de estos incrementos. Visitar un balneario puede implicar un gasto aproximado de cuatro mil 250 pesos.
Un picnic en un parque público —aun llevando comida desde casa— puede alcanzar al menos los mil pesos, considerando transporte y algunos antojos adicionales.
Para quienes optan por viajes, los costos son aún mayores. Una escapada de cuatro días y tres noches a destinos cercanos de playa o pueblos mágicos, como Acapulco, Veracruz, Ixtapan, San Miguel de Allende o Puebla, puede representar un gasto de entre 21 mil y 25 mil pesos, incluyendo transporte terrestre, hospedaje y alimentos.
En conjunto, estas cifras reflejan el impacto de la inflación en las actividades recreativas y turísticas, encareciendo el periodo vacacional para las familias.
“Las vacaciones de Semana Santa no solo representan un periodo de descanso, sino un momento de presión económica para los hogares, por lo que muchas familias, por tradición o preferencia, optan por no salir de vacaciones durante esta temporada”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec.
El dirigente explicó que permanecer en casa también implica mayores gastos, ya que aumenta el consumo de alimentos y se incrementan los servicios básicos como agua, luz y gas.
A esto se suman los costos de entretenimiento y, en algunos casos, pagos adicionales por el cuidado de los menores cuando los padres continúan trabajando.
No obstante, esta dinámica también tiene efectos positivos en la economía local. Al no asistir a la escuela, niñas, niños y jóvenes incrementan sus visitas a tiendas de barrio, lo que favorece a los pequeños comercios y dinamiza sus ventas.
Ante este panorama, las familias buscan equilibrar las opciones de descanso con sus posibilidades económicas, conscientes de que cada actividad vacacional implica un gasto adicional que, en muchos casos, no estaba contemplado.



