- A pesar de que en Quintana Roo se redujo la carencia alimentaria de 29 al 15 por ciento, de acuerdo con la medición de 2024, las zonas urbanas del estado se mantienen como los puntos de mayor vulnerabilidad.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- A pesar de que en Quintana Roo se redujo la carencia alimentaria de 29 al 15 por ciento, de acuerdo con la medición de 2024, las zonas urbanas del estado se mantienen como los puntos de mayor vulnerabilidad.
La imposibilidad de fomentar el autoconsumo en las ciudades ha desplazado el foco de atención hacia Cancún, Playa del Carmen y Chetumal.
Ignacio Perera Medina, director de la Agencia Alimentaria estatal, señaló que, de acuerdo con diagnósticos de la FAO, la seguridad alimentaria en entornos urbanos depende estrictamente del poder adquisitivo.
A diferencia de las comunidades rurales, las familias en las ciudades enfrentan gastos fijos elevados en movilidad y servicios básicos, lo que reduce el presupuesto disponible para la Canasta Básica.
Además, la falta de espacios para implementar huertos de traspatio o cría de animales elimina la opción del autoconsumo, dejando a la población a merced de la inflación y el costo de los insumos comerciales.
Para abordar esta problemática, el Gobierno del Estado implementó estrategias distintas para el campo y la ciudad durante este 2026.
En la zona urbana se pondrá en marcha el Banco de Alimentos, enfocado principalmente en la Zona Norte por su densidad poblacional.
Asimismo, el programa alimentario estatal busca alcanzar a 60 mil beneficiarias, con la entrega de 19 productos de la canasta normativa y un apoyo económico directo de mil 490 pesos.
En la zona rural el enfoque se centra en la soberanía alimentaria con una inversión de 15 millones de pesos.
El recurso se destinará a productores de menos de cinco hectáreas en Bacalar, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, con el fin de rescatar maíces tradicionales y consolidar huertos locales.
Perera Medina subrayó que los insumos distribuidos cumplen con la Ley de Alimentación Sostenible, garantizando que los productos mantengan su valor nutricional durante los procesos de logística y entrega.
Con estas acciones, la Agencia Alimentaria busca reducir la dependencia del mercado externo en el campo y compensar el impacto económico en las ciudades, donde la carencia alimentaria persiste como un reto de carácter estructural.


