- Unas 15 millones de personas en 30 países viven en zonas potencialmente expuestas a inundaciones repentinas provocadas por el desbordamiento de lagos glaciares.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Unas 15 millones de personas en 30 países viven en zonas potencialmente expuestas a inundaciones repentinas provocadas por el desbordamiento de lagos glaciares, un fenómeno que podría agravarse conforme el calentamiento global acelera el retroceso de los glaciares.
Un estudio publicado en Nature Communications identificó a las poblaciones que se encuentran hasta 50 kilómetros aguas abajo de lagos glaciares y cerca de posibles cauces por los que podría desplazarse una inundación.
De acuerdo con la investigación, 62 por ciento de la población mundial expuesta, unos 9.3 millones de personas, se concentra en las Altas Montañas de Asia, región que comprende zonas del Himalaya y otras grandes cadenas montañosas asiáticas.
India y Pakistán son los países con mayor número de habitantes potencialmente expuestos, con alrededor de 3 millones y 2 millones, respectivamente.
Junto con Perú y China, estos cuatro países concentran más de la mitad de toda la población expuesta a nivel mundial.
Los investigadores advierten que el peligro no depende únicamente de la cantidad o el tamaño de los lagos glaciares. También influyen cuántas personas viven aguas abajo y la capacidad de las comunidades y los países para responder ante un desastre.
Los GLOF (Glacial Lake Outburst Floods) ocurren cuando un lago formado por el deshielo de un glaciar libera repentinamente grandes cantidades de agua. La ruptura puede ser provocada, entre otros factores, por avalanchas de roca, hielo o nieve que caen al lago, lluvias, deshielo o el debilitamiento de las barreras naturales que contienen el agua.
Estos eventos pueden producirse con poca advertencia, destruir viviendas, infraestructura y tierras agrícolas, y provocar numerosas muertes.
El estudio señala que desde 1990 el número, superficie y volumen de los lagos glaciares han aumentado rápidamente a nivel mundial: 53, 51 y 48 por ciento, respectivamente.
La población expuesta, sin embargo, no se encuentra necesariamente junto al lago. Casi la mitad (48 por ciento) vive entre 20 y 35 kilómetros aguas abajo. Sólo 2 por ciento, unas 300 mil personas, se encuentra a menos de 5 kilómetros de uno o más lagos.
Las poblaciones de las Altas Montañas de Asia son las que viven, en promedio, más cerca de estos cuerpos de agua. Cerca de un millón de personas se encuentra a menos de 10 kilómetros de un lago glaciar, una distancia en la que el tiempo disponible para emitir una alerta y evacuar puede ser reducido.
ANDES, FOCO POCO ESTUDIADO
Aunque Asia concentra la mayor cantidad de población expuesta, los investigadores llaman la atención sobre los Andes, donde el peligro potencial es comparable y existe una cantidad mucho menor de investigaciones.
Perú ocupa el tercer lugar mundial en peligro potencial de GLOF y la cuenca de Santa, en ese país, es la segunda más peligrosa del mundo, sólo detrás de la cuenca de Khyber Pakhtunkhwa, en Pakistán.
En los Andes, el número de lagos glaciares aumentó 93 por ciento en las últimas dos décadas, frente a un incremento de 37 por ciento en las Altas Montañas de Asia.
Al mismo tiempo, las poblaciones cercanas a estos lagos han crecido. Los investigadores señalan como ejemplo a Huaraz, Perú, cuya población aumentó en más de 100 mil habitantes desde 1941.
La investigación destaca que menos de 8 por ciento de los estudios sobre GLOF realizados entre 1979 y 2021 se concentraron en los Andes, pese a que la región ocupa el segundo lugar mundial en peligro potencial.
Los autores advierten que el retroceso de los glaciares podría continuar favoreciendo la expansión de lagos existentes y la formación de otros nuevos. Al mismo tiempo, el crecimiento de la agricultura, el turismo y los proyectos hidroeléctricos puede aumentar la presencia de población e infraestructura en zonas montañosas.
REDUCIR EL IMPACTO
Aunque no es posible evitar el retroceso de los glaciares ni impedir que un lago glaciar se desborde, los investigadores señalan que sí se puede reducir el impacto sobre las poblaciones.
Entre las medidas que consideran prioritarias están el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, para detectar posibles amenazas y advertir con rapidez a quienes viven aguas abajo, así como la realización de simulacros de evacuación.
También plantean mejorar la información que reciben las comunidades sobre estos fenómenos y desarrollar estrategias de preparación que tomen en cuenta las condiciones sociales y culturales de cada población.
Otra medida señalada por los investigadores es una mejor planificación del uso del suelo, de manera que el desarrollo de viviendas, infraestructura, agricultura y otros proyectos considere las zonas potencialmente expuestas.
Además, consideran necesarios estudios locales más detallados que permitan determinar qué lagos representan una mayor amenaza y establecer con mayor precisión las posibles rutas y alcance de una inundación.
El estudio aclara que sus resultados corresponden a las condiciones observadas en 2020 y constituyen una estimación global del peligro potencial. No determinan la probabilidad de que un lago específico se desborde, sino que identifican las zonas donde las consecuencias de un eventual GLOF podrían ser mayores.




