- El examen presencial de la UNAM ayudó a detectar aspirantes honestos, pero permitió que tres de cada 10 alumnos sospechosos de hacer trampa obtuvieran un lugar.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Aunque el examen de control presencial de la UNAM sirvió para rescatar a aspirantes honestos, también permitió que, en promedio, tres de cada 10 alumnos con sospecha de trampa consiguieran un lugar en la máxima casa de estudios.
Con base en datos públicos de la Dirección General de Administración Escolar (DGAE), el actuario Arturo Erdély señaló que el índice de aceptación de casos “atípicos” ronda el 30 por ciento.
Se trata de aspirantes con puntajes elevados en la prueba en línea que cayeron alrededor de 10 aciertos en el examen de control, pero que aun así fueron admitidos ante la baja generalizada en los puntajes mínimos.
“Son alumnos brillantes, pero por ser tan competido el ingreso se han quedado fuera. No me cuesta trabajo imaginar que algunos de ellos se desesperaron y, ante la posibilidad inédita de hacerlo de otra manera, lo intentaron y no salió. Lograron colarse porque académicamente son capaces; simplemente hicieron cosas raras este año. Tienen problemas, quizá de honestidad, pero no creo que les vaya mal”, explicó en entrevista.
El mecanismo implementado por la UNAM cumplió con la función de rescatar a los perfiles honestos y frenar a quienes recurrieron a ayuda externa, tanto al ausentarse de la convocatoria como al momento de responder la prueba, según Erdély.
“Para Médico Cirujano en Ciudad Universitaria, de los que presentaron, 4 por ciento luce como gente honesta (…). Estoy viendo a muchos que obtuvieron de 111 aciertos en adelante y sí lograron quedarse. Esos eran alumnos que iban a quedar fuera injustamente”, expuso.
No obstante, la prueba presencial dejó margen para que, en esa misma licenciatura, el 24 por ciento de los casos “atípicos” alcanzara el umbral de selección con un mínimo de 92 aciertos.
“Contrastan sus resultados con lo que obtuvieron en línea, por lo que son altamente sospechosos”, afirmó.
Química Farmacéutico Biológica (QFB) registró la mayor proporción de alumnos sospechosos admitidos, con 42.5 por ciento; en contraste, Ingeniería Aeroespacial reportó la menor cifra, con 21.9 por ciento.
En Derecho y Psicología la proporción fue del 31 por ciento, mientras que en Física y Administración se situó en 30 por ciento.
Aun así, el examen presencial frenó a la mayoría de los casos atípicos. En Medicina, el 72 por ciento quedó fuera pese a la reducción en el puntaje de corte, acotó Erdély.
“Hablamos de gente que obtuvo 111 puntos en línea y en el presencial sacó 40 o 50. Es evidente y el examen de control los dejó fuera”, subrayó.
El filtro contuvo al 63 por ciento de los casos sospechosos en Administración, al 62 por ciento en Psicología, al 59 por ciento en Ingeniería Aeroespacial, al 58 por ciento en Derecho, al 51 por ciento en QFB y al 16 por ciento en Física.
El primer descarte, sin embargo, ocurrió por inasistencia. La UNAM convocó a 58 mil 783 aspirantes al examen de control, pero únicamente acudieron 36 mil 885.
Casi 22 mil declinaron participar, ya sea por falta de recursos para trasladarse a las cuatro sedes asignadas, por condiciones adversas o porque optaron por otra institución.
Para Erdély, el volumen de ausencias resulta preocupante.
“Son 22 mil personas que tuvieron un puntaje altísimo y prácticamente tenían asegurado su ingreso. ¿Por qué no se presentaron? Hay casos excepcionales, pero son los menos”, cuestionó.
Este 31 de agosto, 49 mil 74 alumnos de nuevo ingreso integrarán la generación 2027, más de 28 mil por pase reglamentado y casi 21 mil mediante el concurso de selección.




