- El pueblo de Xcalak logra la reapertura de FINABIEN y senadora Anahí González celebra acercamiento de los servicios financieros a poblaciones marginadas.
RAQUEL FIERRO SYMONDS
OTHÓN P. BLANCO, Q.ROO.- Por fin, Xcalak fue escuchado. Tras más de un año de aislamiento financiero, donde la población debía recorrer más de 120 kilómetros hasta Mahahual para realizar un simple depósito, el clamor ciudadano se convirtió en una exigencia imposible de ignorar. La reapertura de la sucursal de Financiera para el Bienestar (FINABIEN) no fue solo un acto administrativo: fue el resultado de la presión legítima de una comunidad decidida a defender su derecho a vivir con dignidad.
El evento, encabezado por la senadora Anahí González Hernández, dejó en claro que cuando el pueblo se organiza y exige, las autoridades deben responder. “Aquí está la prueba de que el interés colectivo por el bienestar común hace que las cosas sucedan”, sentenció la legisladora frente a habitantes y autoridades locales.

Durante su intervención, González recordó la injusticia que representaba privar a Xcalak de un servicio tan elemental como el acceso a una sucursal financiera. “No se puede hablar de justicia social si no garantizamos el acceso a servicios financieros, especialmente en comunidades tan importantes como esta”, afirmó, subrayando que la reapertura es un paso más en la transformación que vive Quintana Roo.
La presión de la ciudadanía fue constante, legítima y articulada. Detrás del corte de listón y los discursos, se encuentra el esfuerzo silencioso de quienes nunca dejaron de exigir lo que les corresponde por derecho: servicios dignos en su propia tierra. La senadora lo reconoció al decir que “hoy, Xcalak recupera tranquilidad, soberanía y dignidad”.
Acompañada por representantes locales y estatales, Anahí González reiteró su compromiso de seguir escuchando y respondiendo a las necesidades del pueblo.


