Rodolfo, El Negro Montes
En la más reciente colaboración en este espacio periodístico, adelantamos lo que ayer lunes 10 de noviembre se dijo en la mañanera del pueblo presidida por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum: la estrategia de seguridad para el Mundial de Futbol 2026 que organiza nuestro país junto con Estados Unidos y Canadá.
Y no es para menos. A territorio mexicano se espera el arribo de casi seis millones de visitantes, por lo que no basta con fijar un discurso de una “fiesta mundialista” y una vitrina cultural y económica para el país. Y es que recientes y violentos enfrentamientos entre barras de equipos de futbol nacionales, como el que se dio entre aficionados del América y el Toluca con el uso de cohetones, piedras y tubos, deben poner en alerta a las autoridades sobre los desafíos de seguridad que implica un evento de tal magnitud.
Si bien la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, junto a su gabinete, ha destacado la intensa coordinación para garantizar el éxito del evento en las tres ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el responsable directo de orquestar toda la seguridad en ese magno evento, tiene nombre y apellidos: Omar García Harfuch, el llamado “Batman” mexicano.
Sí, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, lo sabe y sin duda alguna esa justa deportiva es su oportunidad para mostrar su capacidad, su inteligencia, pues en ello estaría en juego su postulación a la Presidencia de la República para el 2030. Y seguramente está inquieto por tantos frentes abiertos: enfrentamientos sin tregua entre las barras de aficionados de los equipos de futbol mexicano como el acontecido recientemente entre las porras del América y Toluca.
Por eso todo lo que tenga que ver con seguridad para ese evento, pasará sí o sí, por sus manos, pues es la cabeza del Gabinete de Seguridad del Gobierno de México.
Por lo pronto, durante la presentación de los avances del Mundial, la presidenta Sheinbaum enfatizó la inversión en infraestructura, como la remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la conexión ferroviaria al Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” (AIFA), para manejar la afluencia.
Por ello, aunque sin dar mayores detalles, la Coordinadora de los Trabajos del Gobierno Federal para el Mundial 2026, la ex panista Gabriela Cuevas Barrón, confirmó que se está elaborando un “plan integral que articula a todos los niveles de Gobierno” con el objetivo de “garantizar que este evento se desarrolle en un entorno seguro para todas y todos”.
No obstante, los incidentes de violencia en el futbol local, donde la falta de control policial ha sido señalada en reportes, generan una inevitable preocupación internacional. Estos actos de barbarie, que han puesto en riesgo a familias y transeúntes, envían una señal negativa que podría motivar a embajadas extranjeras a emitir alertas a sus ciudadanos, recomendando extremar precauciones como evitar salir solos por las noches en ciertas zonas, no tomar taxis en la calle (fomentando el uso de plataformas seguras), a tener un perfil bajo y no portar objetos de valor visibles.
La Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, aseguró que el Gobierno de México se prepara para el evento, enfatizando que los mexicanos son gente “hospitalaria, incluyente, generosa, humana y, por supuesto, muy alegre”. Pero esta imagen de calidez choca con las imágenes de violencia que circulan en medios y redes sociales, obligando a las autoridades a redoblar esfuerzos en la prevención de delitos y la gestión de multitudes.
El reto de México no sólo es logístico (con 13 campamentos base, 17 campos de entrenamiento y 26 mil noches de hotel, según Jürgen Mainka, Director Ejecutivo de la FIFA en México), sino fundamentalmente de seguridad pública, buscando evitar que los focos de violencia aislados se conviertan en la narrativa central del magno evento deportivo.
El éxito del Mundial en las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México dependerá de la capacidad de las fuerzas de seguridad para controlar no sólo a los grupos de animación violentos mexicanos, sino de otras nacionalidades y garantizar la tranquilidad de los cientos de miles de visitantes internacionales que vendrán a presenciar el deporte y la riqueza cultural del país.
De momento, sabemos lo obvio de toda estrategia de seguridad: prevención, disuasión y respuesta rápida, articulando los esfuerzos de seguridad pública federal, estatal y municipal, tal como lo establece el “plan integral” coordinado por el Gobierno Federal.
Aunque ya ha trascendido que los 13 partidos que se jugarán en México requerirán un estándar de seguridad de clase mundial para cumplir con los requisitos de la FIFA y en consecuencia implementar doble o hasta triples cinturones de seguridad. El primero, más lejano al estadio, controlará el flujo vehicular y peatonal. El segundo, en el perímetro inmediato, incluirá filtros rigurosos de revisión.
Y aquí el súper policía, Omar García Harfuch se juega la sucesión presidencial del 2030 por lo que no deberá pestañear ni un instante. Cuenta con todo como tecnología de vanguardia, haciendo uso de arcos detectores de metales, escáneres de cuerpo completo (cuando sea aplicable) y sistemas de reconocimiento facial o de boletos digitales (NFC) para asegurar que sólo ingresen personas autorizadas.
La prohibición estricta de artículos peligrosos con la implementación de listas claras de artículos prohibidos, incluyendo pirotecnia (cohetones), armas blancas, objetos punzocortantes, botellas de vidrio, y cualquier elemento contundente (como los tubos y piedras usados en los enfrentamientos recientes).
Identificación y Veto: Un sistema coordinado entre la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y las autoridades de seguridad para identificar y prohibir el acceso a individuos violentos (aquellos que participaron en enfrentamientos o tienen antecedentes); segregación de aficiones: Diseño de rutas de acceso, secciones de asientos y áreas de tránsito completamente separadas para las aficiones de los equipos contendientes (cuando sea posible), con cordones de seguridad fijos y móviles.
Cámaras de Videovigilancia y Centros de Mando: Instalación de sistemas de Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) de alta resolución dentro y fuera del estadio, monitoreados en un Centro de Comando y Control (C5 o similar) para detectar y responder a incidentes en tiempo real.
Revisiones no Invasivas: Implementación de revisiones físicas rápidas y el uso de filtros de seguridad portátiles para prevenir la introducción de armas, drogas o pirotecnia. Control de Aforo: Monitoreo constante del número de asistentes mediante sistemas de conteo electrónico en las entradas para evitar la sobrepoblación y el riesgo de estampidas.
Patrullaje Mixto: Despliegue de elementos de seguridad uniformados y de paisano dentro y en el perímetro del festival para disuadir la comisión de delitos (incluidos robos) y atender de inmediato cualquier conato de violencia.
Rutas de Evacuación y Puntos de Encuentro: Diseño claro de rutas de evacuación y la señalización de puntos de reunión y módulos de atención médica y seguridad.
Infraestructura Crítica: Protección de las redes de comunicación y sistemas de pago usados en los Fan Fest y sedes contra ataques cibernéticos.
Información Turística de Seguridad: Distribución de guías y alertas de seguridad claras y multilingües (replicando las posibles alertas de embajadas) para informar a los visitantes sobre las precauciones necesarias al tomar transporte o al visitar zonas turísticas. Esto incluye la promoción de taxis de sitio o plataformas de transporte verificadas como alternativa a los taxis de la calle.


