- La biodiversidad de uno de los ecosistemas más antiguos del mundo enfrenta una amenaza sin precedentes por la presencia del ‘pez diablo’.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- La biodiversidad de uno de los ecosistemas más antiguos del mundo enfrenta una amenaza sin precedentes por la presencia del “pez diablo”.
Este pez no solo altera el suelo, sino que desplaza a la mojarra pinta al remover sedimentos, destruyendo sus áreas de reproducción
Además, asfixia al caracol chivita, pues su boca de ventosa succiona las algas y residuos que el caracol necesita para sobrevivir, rompiendo la cadena alimenticia natural.
El Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas (Ibanqroo) confirmó que el Plecostomus ya habita a lo largo de los 42 kilómetros de la Laguna de Bacalar, tras detectarse nidos y ejemplares desde el norte en Buenavista hasta el sur en el Estero de Chac.
Lo que comenzó como un avistamiento esporádico en enero de 2025 se ha transformado en un asentamiento reproductivo.
El hallazgo de una hembra de 44 centímetros cargada de huevecillos es la prueba científica de que esta especie invasora, originaria del Amazonas, ha encontrado en Bacalar un nuevo hogar.
El mayor temor de la comunidad científica radica en la supervivencia de los estromatolitos.
Estas estructuras minerales, responsables de la vida en la Tierra tal como la conocemos, podrían verse afectadas por los hábitos del “pez diablo”, que excava cuevas en el lecho lagunar para anidar.
Aunque por el momento no se reportan daños estructurales en estas rocas vivientes, el biólogo Miguel Mateo Sabido advierte que el peligro es real.
Bacalar tiene una ventaja: sus bajos niveles de nutrientes (condición oligotrófica) dificultan que la plaga crezca con la rapidez que lo hace en estados como Tabasco o Chiapas.
Sin embargo, este equilibrio pende de un hilo, pues los expertos señalan que el turismo masivo y las descargas de aguas residuales podrían enriquecer el agua con fósforo y nitrógeno, creando el “caldo de cultivo” perfecto para una explosión poblacional del invasor.
La invasión del “pez diablo”, que llegó a México por la liberación irresponsable de mascotas de acuario, es masiva en el vecino Río Hondo, donde los locales sacan cientos de ejemplares en una sola noche.
Para evitar que Bacalar sufra el mismo destino, las autoridades y científicos de Ecosur piden a la población no liberar especies de ornato en la laguna o canales, y reportar cualquier avistamiento al teléfono 983 106 95 65.
La batalla por la Laguna de los Siete Colores ha pasado del monitoreo a una estrategia de contención urgente para proteger su riqueza biológica única en el mundo.


