- Tanto adultas mayores como niñas marcharon por primera vez en el Día Internacional de la Mujer, que se conmemoró ayer.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Tanto adultas mayores como niñas marcharon por primera vez en el Día Internacional de la Mujer, que se conmemoró ayer.
Entre los contingentes se encontraban cuatro generaciones de la familia Bustos: Europa, de 62 años, la mayor, iba acompañada de Fabiola, Gia y Dainara, de 50, 32 y 20 años, respectivamente.
“Es mi primera vez, a mis 60 años, y veo que me había perdido de un evento que ayuda a muchas mujeres”, celebró Europa.
Ayer, más de 120 mil mujeres se movilizaron en el marco del 8M, de acuerdo con la cifra que dio a conocer el Gobierno capitalino por la noche.
Paula, de 6 años, también acudió en compañía de mujeres de su familia.
“Es la segunda vez que vengo, vengo a acompañar a mi hermana, a mi tía y a mi prima y también porque me gusta. Me gusta gritar”, aseveraba la menor, quien lucía un maquillaje de flores moradas con diamantina que le diseñó una de las manifestantes.
Irma León, de 68 años, reconoció que para su generación la violencia machista era algo que pocas veces se podía nombrar.
“Me motivó a venir la historia que tengo de acosos y abusos. Hoy vengo a hablar por las que, como yo, en su momento callamos”, narró.
El grito de “justicia” brotaba entre las batucadas y las canciones que entonaban las asistentes de la ola violeta que, por casi ocho horas, se extendió a lo largo de Paseo de la Reforma y Avenida Juárez, para enfilar hacia el Zócalo.
“No es la primera vez que venimos. Estamos aquí por mis nietas y por todas las mujeres. Estamos para ellas”, dijo Teresa Hernández, de 69 años.
Julia García, una adulta mayor habitante de la Alcaldía Benito Juárez, se sobrepuso al cansancio del recorrido de dos horas que realizó junto a su hija para llegar hasta la Glorieta de las Mujeres que Luchan.
Una vez ahí, alzó su voz.
“Hay que apoyar siempre, entre todas las mujeres tenemos que apoyarnos”, destacó.
Algunas de las asistentes acudieron en sillas de ruedas que eran empujadas por sus hijas o nietas.
“Hace 40 o 50 años, te manoseaban y no tenías con quien ir. Yo iba con mi mamá, me quejaba y ella me decía ‘tú tienes la culpa por traer minifalda’. Hoy ya lo estamos hablando”, narró la señora Dolores de 72 años.
Con banderas azul, rosa y blanco, mujeres trans también se visibilizaron con pancartas en las que se leía mensajes contra la transfobia.
“No hay que ponernos muros imaginarios. Las mujeres, cis o trans, somos mujeres y la violencia es parte de nuestras vivencias”, subrayaba Izamara, quien participaba en uno de estos contingentes.


