José Luis Carrillo
¿Recuerdan aquella famosa cumbia del conocido grupo Bronco, cuando en la voz del lagunero Lupe Esparza se entonaba —y se sigue entonando—: “¡Ya llegó, ya llegó, ya llegó Sergio el bailador… llegó a La Fama y a San Nicolás… bailar ‘jalao’ le gusta más!”?
Pareciera que el estribillo de esa movida melodía se aplica a la perfección, toda vez que estamos a 18 meses de que Samuel Alejandro García Sepúlveda deje el cargo de Gobernador Constitucional de Nuevo León.
Sólo que, en lugar de cantar “ya llegó, ya llegó, ya llegó Sergio el bailador”, sería bueno adecuarlo a: “Ya se va, ya se va, ya se va… Samy, el gastador”.
Porque eso de gastar poco más de 200 mil pesos diarios —llegando a picos de 267 mil, como ocurrió el 24 de abril— en promover sus supuestos logros confirma lo que muchos creemos: más que buscar mantener la gubernatura de Nuevo León el próximo año, a lo que realmente aspira es a mantenerse vigente en la opinión pública nacional rumbo a la elección presidencial de 2030.
Uno más, ya que hace unos días el ahora exgobernador Jaime Rodríguez Calderón confirmó tener el mismo interés.
¿Tendremos en las boletas electorales de 2030 los nombres de dos exgobernadores norestenses?
Y vaya que estos años han sido más movidos que el ritmo de la popular cumbia norestense, pues, a pesar de su empeño en reforzar la narrativa de que “Nuevo León es número uno en todo”, la realidad es que los ciudadanos hacen suyo el famoso dicho del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien siempre sostenía que tenía “otros datos”.
Y vivillo desde chiquillo: haber invertido “de su bolsa” casi 19 millones de pesos en sólo tres meses para promocionarse a sí mismo y a su esposa, Mariana Rodríguez, hace dudar al respetable sobre la honorabilidad en el manejo de las cuentas públicas.
Sobre todo, porque ambos aseguran que sus respectivos sueldos son donados al DIF de Nuevo León para apoyar a la infancia desprotegida.
Algunos han levantado la ceja ante esta investigación periodística realizada por el periódico El Norte, principalmente por dos aspectos.
El primero, por el reiterado interés de “vender” a nivel nacional una verdad a medias. Mientras en Nuevo León se han acrecentado los problemas luego de cinco años de gobierno de Movimiento Ciudadano, la propaganda naranja busca revertir la realidad a billetazo limpio.
El segundo es la pregunta obligada: si pueden pagar unos siete millones de pesos mensuales en promoción digital sin recibir sueldo alguno, sería prudente conocer cuáles son sus ingresos declarados ante el SAT.
En total, la pareja naranja de Nuevo León gastó casi 19 millones de pesos en tres meses: Samuel, poco más de 12 millones; mientras que Mariana, quien aspira nuevamente a estar en la boleta electoral como candidata a la alcaldía de Monterrey, desembolsó algo más de seis millones.
Lo que no han podido lograr en el mundo real ahora buscan hacerlo en el mundo virtual. A base de narrativas convenencieras pagadas, han invadido las principales plataformas, como TikTok, Instagram, X y Facebook, entre otras.
¿Lo lograrán?
En lo personal, al ser de la vieja escuela, sigo sosteniendo que los hechos siempre superan a los dichos.


