- “La historia de México no puede seguir contándose sin las voces, las memorias y las lenguas de los pueblos originarios”, coinciden investigadores durante Primer Coloquio de la Red de Historias Locales, convocado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
TIRÍNDARO, MICH.- En los pasillos del Colegio de Michoacán (Colmich) se escuchaban palabras en español y en p’urhépechas , historias familiares que cruzaban generaciones y relatos de tierras, lagos y montañas que han sido testigos de siglos de memoria. No era una reunión académica convencional. Era, más bien, un intento por reconstruir la historia desde el territorio mismo donde nació.
Más de 150 personas provenientes de 11 comunidades p’urhépechas se dieron cita en el Primer Coloquio de la Red de Historias Locales, convocado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), para abrir un diálogo entre académicos y comunidades indígenas que buscan documentar su pasado con sus propias voces.
La reunión formó parte de las acciones impulsadas en el marco del Plan de Justicia del Pueblo p’urhépechas y del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, iniciativas promovidas por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para reconocer derechos históricos, culturales y territoriales de los pueblos originarios.
En representación de la titular de la Secihti, Rosaura Ruiz Gutiérrez, la subsecretaria de Ciencia y Humanidades, Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, recordó que la historia oficial del país ha sido escrita durante siglos desde centros de poder que pocas veces miraron hacia las comunidades.
“La historia de México no puede seguir contándose sin las voces, las memorias y las lenguas de los pueblos originarios”, afirmó ante investigadores, comuneros, estudiantes y cronistas que llenaron el auditorio del Colmich.
Para la funcionaria, el encuentro no sólo tenía un carácter académico. “No se trata sólo de una jornada académica; constituye también una afirmación ética y política”, subrayó.
UNA RED PARA RECONSTRUIR LA MEMORIA
La Red de Historias Locales, creada en julio de 2025, busca precisamente romper con las formas tradicionales de investigación histórica.
Actualmente reúne a más de 40 especialistas de 15 instituciones académicas, quienes trabajan junto a 20 comunidades indígenas en procesos de investigación participativa que combinan archivos locales, tradición oral, memoria territorial y saberes comunitarios.
La propuesta es sencilla en apariencia, pero profunda en su alcance: que las comunidades sean también autoras de su propia historia.
Los ejes de trabajo de la Red abarcan temas que cruzan pasado y presente: reconstrucción histórica, historia ambiental, revitalización lingüística, patrimonio cultural, educación comunitaria y procesos de organización y autonomía.
Cada uno de estos ejes, explicó Vázquez-Rojas, “abre una puerta para comprender mejor el pasado y, al mismo tiempo, para construir futuros más justos”.

ARCHIVOS PARA PRESERVAR LA MEMORIA
En apenas unos meses de trabajo, la Red ha movilizado a más de mil personas en conversatorios, reuniones comunitarias y encuentros interinstitucionales, además de iniciar proyectos de documentación histórica.
Uno de los objetivos centrales es la creación de diez archivos comunitarios, destinados a resguardar documentos, fotografías, testimonios y materiales que conforman la memoria histórica de los pueblos.
A ello se suman proyectos editoriales, museográficos y de divulgación, diseñados para que el conocimiento histórico no permanezca sólo en los archivos universitarios, sino que circule dentro de las propias comunidades.

HISTORIAS DESDE EL TERRITORIO
En el coloquio participaron representantes de Santo Tomás, Ocumicho, Cherán, Cheranástico, Carapan, Santa Fe de la Laguna, Charapan, Sevina, Ichán, Arantepacua y Santa Clara del Cobre, comunidades que compartieron experiencias sobre la defensa del territorio, la organización comunal y la preservación cultural.
Las historias que se escucharon en las mesas de trabajo no siempre se parecían a las narraciones de los libros de texto. Eran relatos de luchas agrarias, migraciones, tradiciones artesanales, conflictos por la tierra y formas de autonomía comunitaria.
Durante el encuentro se desarrollaron cinco mesas temáticas dedicadas a explorar distintos ángulos de la memoria histórica p’urhépechas : historias locales de los p’urhépechas s; patrimonio documental y memoria comunitaria; territorio, autonomía y narrativas locales; dimensiones contemporáneas de estas poblaciones; patrimonio indígena y procesos de divulgación.
Las discusiones giraron en torno a un mismo objetivo: recuperar archivos comunitarios, fortalecer la transmisión intergeneracional del conocimiento y construir narrativas históricas que reflejen las experiencias y perspectivas de los propios pueblos.

HISTORIA EN MOVIMIENTO
Más que un ejercicio académico, el coloquio mostró que la historia puede ser también una herramienta de reconstrucción cultural. En cada mesa, entre documentos antiguos, relatos de abuelos y debates sobre territorio, se repetía una idea: la memoria no es sólo pasado, también es una forma de defender el futuro.
Y en el caso del pueblo p’urhépechas , esa memoria —contada ahora desde las comunidades— comienza a escribirse con nuevas voces.


