José Luis Carrillo
Quienes habitamos esta ciudad bipolar llamada Monterrey sabemos que su área metropolitana está llena de claroscuros. Aquí se goza o se sufre, pero nunca se vive el aburrimiento.
Es una ciudad de clima radical, como también solemos ser los norteños: blancos o negros, pero nunca grises. De ahí proviene esa fama, bien ganada, de ser “francotes y echados pa’ adelante”.
En los accesos a la capital de Nuevo León bien podría colocarse un letrero con una advertencia tan precisa como oportuna: “Bienvenidos a Monterrey; si no le gusta el clima hoy, venga mañana… o al rato”.
Sin embargo, como ocurre en toda gran metrópoli —una que presume la torre más alta de México y está por concluir otra que sería la más alta de América Latina, con casi 500 metros de altura—, llega un momento en que muchos preferimos quedarnos en casa o, simplemente, salir de vacaciones.
Porque, aunque parezca increíble, puede resultar más barato pasar un fin de semana en Saltillo o Parras de la Fuente, o disfrutar de un buen “bodón” en Cancún o Querétaro, que hacerlo en Monterrey.
La ciudad más cara de México, sin duda alguna.
En estos días previos a la Semana Santa, quienes habitamos Nuevo León enfrentaremos lo que bien puede considerarse “la madre de todas las batallas”, porque si de por sí ya vivimos un caos vial permanente —con “mentadas de madre” incluidas—, lo que viene es de pronóstico reservado.
Las interminables obras de construcción del monorriel, que recorre las principales avenidas del área metropolitana, junto con sus reiterados derrumbes, son una de las causas principales de que desde hace meses todo esté “patas pa’ arriba”.
Pero ahora viene lo “piorrr”, es decir, peor que peor. ¿O debería decir lo mejor?
Me refiero al inicio del famoso repechaje del Mundial de Futbol, que definirá a los ganadores de los últimos boletos, y tendrá a Guadalupe como sede de dos partidos.
Le platico para que entienda el sufrimiento regio:
Este jueves, la Selección Nacional de Surinam se enfrenta a Bolivia. Y ese mismo viernes, es decir, apenas 24 horas después, arranca el ya tradicional desgarriate juvenil con el inicio del icónico Festival Pa’l Norte, que, como siempre, ya tiene todo vendido: entradas y hospedajes.
Serán tres días de buen ambiente, caos en centros comerciales, restaurantes atestados y, por supuesto, el infaltable caos vial. Y, para rematar, unas horas después, tan pronto como el martes, el rebautizado Estadio BBVA —ahora llamado Monterrey, aunque esté en Guadalupe— abrirá sus puertas para el siguiente juego del repechaje.
Irak enfrentará al ganador del duelo entre Bolivia y Surinam.
Y con eso de que el presidente Donald Trump también puso “patas pa’ arriba” al Medio Oriente, en Nuevo León los operativos de seguridad y vialidad tendrán su “prueba de fuego” rumbo a junio próximo.
Así que ya está advertido: si viene a Nuevo León, recuerde la máxima del héroe de los cómics setenteros, Kalimán:
¡Serenidad y paciencia cuando venga a vivir (y sufrir) Nuevo León!



