Sergio León Cervantes
La primera señal de alerta no está en lo que Quintana Roo aparece.
Está en lo que ya no aparece.
En las tendencias que Expedia presentó para 2026, México sí figura, pero no por donde muchos esperarían. En “Destinations of the Year” no aparece Cancún ni Riviera Maya: aparece San Miguel de Allende, con un crecimiento de 30% en búsquedas. En experiencias deportivas con capacidad de detonar viajes aparece la lucha libre en México. Y en la narrativa de hospedajes con identidad, patrimonio e historia, los reflectores van hacia ciudades como Oaxaca, Mérida y San Miguel. La pregunta incómoda es inevitable: ¿por qué México sí entra en la conversación global de tendencias, pero Quintana Roo no la está encabezando?
La respuesta exige precisión. Cancún no está fuera del mercado. Expedia lo ubicó como el destino más buscado de América Latina y el Caribe en 2025; además, a inicios de 2026 fue el destino número uno para viajeros norteamericanos y el número tres para los latinoamericanos en sus rankings regionales. Incluso en la temporada de spring travel siguió siendo el destino internacional más popular.
Es decir: Cancún conserva volumen, marca y demanda.
Lo que no está conservando con la misma fuerza es el monopolio del deseo.
Y eso cambia todo.
El reporte Unpack ’26 de Expedia no se construyó con opiniones sueltas: se respaldó con datos propios, millones de visitantes diarios en sus plataformas y una encuesta global a 24 mil viajeros. Su lectura es clara: el mercado está premiando destinos con autenticidad, experiencias locales, menor saturación, cultura viva y hospedajes con relato propio. Expedia incluso presentó su primer “Smart Travel Health Check” para destacar lugares capaces de ofrecer experiencias significativas sin caer en la sobrecarga turística.
Visto así, el mensaje para Quintana Roo no es que haya dejado de importar.
Es más incómodo: sigue siendo gigante, pero ya no siempre es el más interesante.
Los datos oficiales del estado refuerzan la advertencia. Entre enero y octubre de 2025, el Caribe Mexicano registró 16.48 millones de turistas, 3.9% menos que un año antes. Cancún pasó de 6.12 millones a 5.93 millones; Riviera Maya también retrocedió. No es un derrumbe, pero sí una señal de desgaste en un mercado donde la atención global se mueve cada vez más rápido que la promoción tradicional.
La verdadera lectura estratégica es esta: Quintana Roo sigue dominando en escala, pero otros destinos están capturando mejor la conversación aspiracional. Y en la economía digital del turismo, quien gana la conversación primero, muchas veces gana después la reserva.
Por eso el debate ya no debe ser si Cancún sigue siendo fuerte.
Lo es.
La pregunta correcta es otra:
¿Seguiremos viviendo del prestigio acumulado, o entenderemos a tiempo que el turismo mundial ya empezó a premiar algo distinto?
Porque eso, justamente eso, es lo que dicen hoy los datos.
¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!
Sin miedo a la cima, que el éxito ya lo tenemos.
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