- Expertos de la UNAM advirtieron que el Ángel de la Independencia requiere atención por el deterioro de los pilotes de madera que lo sostienen.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Debajo de la columna del Ángel de la Independencia yacen 3 mil pilotes de madera que fueron instalados para resguardar el monumento del proceso de hundimiento.
Estas estructuras de madera fueron instaladas a principios del Siglo 20, por lo que requieren mantenimiento, expuso el investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Efraín Ovando.
Se trata de uno de los primeros mecanismos de ingeniería desarrollados para contener los efectos del hundimiento, provocado por la extracción de agua subterránea mediante pozos, que también deseca el subsuelo.
“¿Qué pasa cuando se empiecen a secar los pilotes de madera que tiene el Ángel? Es un tema que no se ha resuelto, es un tema pendiente, para que lo sepan las autoridades”, indicó Ovando en una exposición en el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).
El ahora titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva, fue enterado de esta situación cuando estaba al frente de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), en el sexenio pasado, por Ovando y el experto en estructuras, Roberto Meli.
“Espero que se acuerde que eso tiene problemas”, mencionó Ovando, quien participó en la renivelación de edificaciones, incluida la Catedral Metropolitana.
En 2021, la Sobse reforzó con una estructura de acero el interior de la columna, que había sido dañada en el sismo de 2017.
Dicha columna, ubicada en Paseo de la Reforma, estaba a nivel de piso cuando fue inaugurada en 1910 y, debido al hundimiento, la estructura comenzó a emerger, mientras los alrededores se sumergían.
La cimentación fija basada en los pilotes permiten que se mantenga en su nivel, en tanto, el entorno se hunde, por lo que se le agregaron escaleras y un talud alrededor en forma de jardineras, elementos que le añadieron belleza estética, explicó Ovando.
Algunos escalones han sido reforzados con uniones de acero.
Durante el encuentro en el CICM, Ramón Santoyo, planteó que el reporte reciente de la NASA confirma cómo prosigue la subsidencia, pero deben explorarse los efectos provocados.
Como ejemplo de esto mencionó las estructuras de edificios y el equipamiento fundamental de la Ciudad, en los túneles del Metro y del Drenaje Profundo.
“Como gremio tenemos que ser insistentes en seguir con las mediciones. Está muy bien lo satelital, pero también las locales.
“Y, por supuesto, de mayor precisión, para saber qué vamos a hacer, no nada más con nuestro patrimonio cultural, sino con todas las inversiones que existen en el Valle de México, en particular es inquietante, ¿qué pasaría con la infraestructura subterránea?”, puntualizó Santoyo.
El investigador de la UNAM, Gabriel Auvinet, expuso que el patrimonio arqueológico también está afectado por los hundimientos, como sucede en las pirámides que forman parte de la cimentación de la Catedral y en estructuras prehispánicas debajo del Templo Mayor.
Los expertos explicaron que con nuevas tecnologías, la cimentación con base en pilotes ha evolucionado, lo que permite con proyectos elaborados por especialistas, edificar rascacielos en condiciones de la subsidencia ocasionada por la sobre extracción de agua.



