- Sólo 21 por ciento de los empleados afirma sentirse comprometido con su trabajo, lo que trae consigo efectos como menor rendimiento.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Sólo 21 por ciento de los empleados afirma sentirse comprometido con su trabajo, lo que trae consigo efectos como menor rendimiento, pérdida de innovación y aumento en la rotación de personal.
Citando un estudio de Gallup, Juan Pablo Ventosa, especialista en liderazgo, indicó que, a nivel global, sólo este porcentaje se siente realmente comprometido, lo que genera pérdidas por 438 mil millones de dólares en productividad.
Señaló que las organizaciones suelen enfocarse en indicadores financieros y métricas operativas, dejando de lado señales clave como la calidad del liderazgo, el clima emocional, la creatividad disponible y la confianza dentro de los equipos.
“Entre los efectos directos de esta desconexión destacan la disminución del rendimiento, el deterioro de la colaboración, la pérdida de innovación y una experiencia del cliente más débil.
“A ello se suman costos ocultos como mayor rotación, ausentismo y licencias médicas”, comentó.
El experto afirmó que la respuesta más común ante este problema es aumentar los controles sobre el personal, pero el compromiso surge de la presencia del líder, de su capacidad de escuchar y de generar un propósito que trascienda lo operativo.
“Liderar hoy implica medir lo que realmente importa para el desempeño humano, lo demás es ruido accesorio”, externó.
Agregó que no se trata de abandonar las métricas tradicionales, sino de complementarlas con indicadores que revelan dinámicas profundas: seguridad psicológica, cohesión emocional, sentido de pertenencia, claridad de propósito, madurez de liderazgo y percepción de equidad.
Juan Pablo Ventosa aseguró que para 2026, las organizaciones que mejor evolucionen no serán las que aumenten el control, sino aquellas que comprendan mejor a sus equipos.
“El liderazgo consciente no es una tendencia, sino una respuesta coherente a un entorno donde las personas esperan ser reconocidas, no solo evaluadas”, destacó.
Añadió que invertir en lo intangible no es un lujo, sino una ventaja competitiva real y medible.
En un contexto global marcado por la transformación digital, la automatización y la Inteligencia Artificial, las empresas que logren combinar tecnología con una gestión humana consciente serán las que incrementen productividad.
Las que retengan talento, impulsen innovación y consoliden su posición frente a mercados internacionales cada vez más competitivos.
La capacidad de generar compromiso no solo fortalece la cultura organizacional, sino que se traduce en resultados tangibles que impactan directamente en la rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo de las compañías.


