- La saturación de los servicios de salud y el deterioro de la infraestructura hospitalaria en Cancún obligaron a implementar una serie de ajustes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al IMSS-Bienestar.
OMAR ROMERO
CANCÚN, Q. ROO.- La saturación de los servicios de salud y el deterioro de la infraestructura hospitalaria en Cancún obligaron a implementar una serie de ajustes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al IMSS-Bienestar.
Las alertas institucionales se encendieron en el servicio de urgencias del Hospital General Dr. Jesús Kumate Rodríguez, con una demanda inusual de atenciones ocurrida el 24 de mayo pasado.
El titular de la Secretaría de Salud en Quintana Roo, Flavio Carlos Rosado, comentó parte del protocolo aplicado ante cualquier situación sensible.
El primer paso, explicó, es una comunicación directa con las oficinas centrales en Ciudad de México, para activar los mecanismos de respuesta de manera inmediata.
“Cuando tenemos temas sensibles de cualquier índole, yo me pongo en contacto con México de manera inmediata para trabajar y reforzarlos”, afirmó.
Lo acontecido en el hospital general de Cancún recientemente, no obedeció a una falta de personal ni de insumos, sino a un incremento atípico en la afluencia de pacientes que rebasó momentáneamente la capacidad operativa del área de urgencias.
Como respuesta, se solicitó la intervención del director médico nacional del IMSS-Bienestar, Alejandro Ávalos, para que desde las oficinas centrales se impulsen cambios en la estructura operativa del hospital y se agilice el flujo de atención.
La medida concreta apunta a acelerar el traslado de pacientes estables desde el área de urgencias hacia los pisos de hospitalización, lo que libera espacio y reduce los tiempos de espera en la zona de mayor presión.
“Hay un poco más de demanda, por una u otra razón; sin embargo, salimos adelante de manera inmediata, ni siquiera fue un tema de un día para el otro”, indicó el secretario.
Por su parte, el recién nombrado delegado del IMSS en Quintana Roo, Víctor Gasca Martínez, fijó como prioridad de su gestión atender las quejas recurrentes que recibe la institución sobre la calidad de la atención y el estado físico de las unidades médicas.
Para ello, informó que se implementa un programa de monitoreo en redes sociales a través de su área de comunicación social, con el objetivo de identificar y dar seguimiento puntual a cada caso reportado por los derechohabientes en plataformas digitales.
De manera formal, la delegación recibe entre una y dos quejas por semana relacionadas con retrasos en la atención de servicio médico.




