No caben triunfalismos en Salud: Flavio Carlos Rosado

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  • Sobre la mesa aparecen nueve proyectos hospitalarios y de atención médica en distintos puntos del estado, así como nuevas unidades de salud.
AGUSTÍN AMBRIZ 

CANCÚN, Q. ROO.- Afuera, el centro de Cancún arde. El termómetro ronda los 38 grados y el calor se pega a la ropa desde media mañana. Flavio Carlos Rosado llega al estudio de Luces del Siglo acompañado por su equipo de comunicación.  

Viene en mangas de camisa y porta un chaleco institucional con los logotipos oficiales del gobierno de la Cuarta Transformación. Al frente lleva también su nombre y su cargo, bordados como parte del uniforme de un funcionario que hoy tiene bajo su responsabilidad uno de los sectores más sensibles de Quintana Roo.

Entra sereno, sin prisas. Se acomoda frente a las cámaras y desde los primeros minutos deja ver que conoce el terreno que pisa. No es médico, aunque ha pasado buena parte de su trayectoria profesional dentro del sistema de salud. Es licenciado en Administración, fue delegado del IMSS y acumula años de experiencia en estructuras hospitalarias, gestión pública y operación institucional.

Esa combinación le da un perfil poco convencional para un secretario de Salud: no habla desde el consultorio, sino desde la administración, la coordinación y la infraestructura.

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Hay, además, un contraste político interesante en su biografía. Flavio Carlos Rosado cuenta con estudios en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, el ITAM, una institución frecuentemente asociada con la formación de tecnócratas, economistas y funcionarios vinculados durante décadas a gobiernos de orientación liberal y conservadora.

Hoy, sin embargo, forma parte de una administración identificada con la izquierda y con el proyecto político de la Cuarta Transformación. Entre ambos mundos, el secretario ha construido una trayectoria que parece apoyarse menos en las etiquetas ideológicas que en la continuidad de una carrera dentro del aparato público.

Esa experiencia se refleja en la conversación. Flavio Carlos Rosado habla con soltura de camas hospitalarias, programas médicos arquitectónicos, equipamiento, contratación de personal, vigilancia epidemiológica, referencias de pacientes y coordinación con instituciones federales; sobre todo, habla de una transformación que busca presentar como histórica para Quintana Roo.

El eje central de la entrevista es la expansión del sistema público de salud. Sobre la mesa aparecen nueve proyectos hospitalarios y de atención médica en distintos puntos del estado; nuevas unidades en Chetumal, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Cancún y Cozumel.

Ampliaciones del Issste; obras del IMSS ordinario y del IMSS-Bienestar; así como la llegada, por primera vez, de servicios de tercer nivel de atención que permitirían reducir los traslados de pacientes a otras entidades del país.

Cancún ocupa un lugar central en esa estrategia. El secretario detalla el proyecto de un nuevo Hospital Materno Infantil, una Torre de Especialidades junto al Kumate y una Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio que contempla tecnología de alta especialidad, entre ella un PET scan, resonadores magnéticos, tomógrafos, mastógrafos, acelerador lineal y áreas de hemodiálisis.

También habla de salud mental y atención a pacientes con quemaduras, dos rubros que identifica como parte de las necesidades pendientes del estado.

La entrevista avanza después hacia un problema estructural: Quintana Roo crece a una velocidad que obliga al sistema de salud a correr detrás de la demanda.

La llegada constante de nuevos habitantes, el desarrollo turístico y la expansión de ciudades como Cancún, Playa del Carmen y Tulum presionan hospitales y centros de atención que durante años han operado con una infraestructura limitada.

Para Flavio Carlos Rosado, el reto no es únicamente construir más, sino lograr que esa nueva oferta sea suficiente, funcional y esté acompañada de personal, equipamiento y capacidad de resolución.

A casi cuatro años de haber asumido el cargo, presenta un balance en el que la infraestructura ocupa el centro del discurso. Se cuida, sin embargo, de declarar victoria. Repite varias veces que en salud no caben los triunfalismos y que siempre habrá pendientes.

— Secretario, está próximo a cumplir cuatro años al frente de la Secretaría de Salud ¿Cómo recibió el sector y cómo se encuentra actualmente?

Primero quiero destacar que ha sido el cargo más honroso que he tenido en mi vida. Estoy agradecido con la gobernadora Mara Lezama por haberme dado la oportunidad de ser secretario de Salud y director general de los Servicios Estatales de Salud.

No me gusta hablar hacia atrás en el sector público, pero podría decir que había una parte importante de la salud que estaba olvidada y había muchas cosas por hacer.

En salud siempre hay y habrá mucho por hacer. Tampoco creo que deban darse discursos triunfalistas; lo importante es informar lo que se está haciendo y rendir cuentas a la población.

“Nos tocó, además, entrar en un momento histórico para México con la incorporación de los estados al IMSS-Bienestar. Actualmente son 24 entidades donde este organismo lleva la atención médica que anteriormente correspondía a las secretarías estatales de Salud.

En Quintana Roo considero que la transición ha fluido bien. Para conseguirlo es fundamental la coordinación entre el IMSS ordinario, Issste, IMSS-Bienestar y la Secretaría de Salud.

Las secretarías estatales seguimos siendo rectoras de la salud. Nuestro papel es mantener la coordinación, el seguimiento y la comunicación entre todas estas instituciones.

— ¿Qué diferencias puede notar la población de Quintana Roo con el esquema del IMSS-Bienestar?

El IMSS-Bienestar llega con fórmulas que han sido exitosas a lo largo de la historia del Seguro Social y busca aplicarlas en los hospitales y centros de salud para atender a la población que no cuenta con derechohabiencia del IMSS o del Issste.

Considero que el IMSS-Bienestar ha avanzado rápidamente a nivel nacional y también en Quintana Roo. Tenemos una coordinación permanente con su representación local, pero también con las figuras nacionales responsables de las áreas médica, administrativa y de infraestructura. Es un proceso histórico y complejo que necesariamente debe desarrollarse por etapas.


— Quintana Roo tiene un constante flujo y crecimiento de población ¿Qué tanto complica esto alcanzar las metas de cobertura en salud?

Es una realidad que vivimos y vamos a seguir viviendo. Quintana Roo continuará creciendo y eso es positivo, pero representa un enorme reto para los servicios públicos.

Tenemos municipios con algunos de los crecimientos demográficos más importantes del país. Eso obliga a incrementar la oferta de servicios médicos para satisfacer la demanda tanto en cantidad como en calidad.

Desde los primeros días de esta administración, la gobernadora planteó ante las instituciones federales la necesidad de que la infraestructura de salud creciera al mismo ritmo que el estado.

Esas gestiones comenzaron desde 2022 y hoy estamos viendo sus resultados. Tenemos nueve puntos de atención hospitalaria en diferentes etapas de desarrollo. En mis 27 años en Quintana Roo no me había tocado observar un crecimiento de infraestructura hospitalaria de esta magnitud.

— ¿Cómo se planearon los nuevos hospitales y ya se contempla el personal que necesitarán?

Hoy los hospitales ya no se pueden construir como antes, cuando terminaban convirtiéndose en los llamados “elefantes blancos”. Actualmente se contempla todo el proceso: construcción, equipamiento, contratación y reclutamiento del recurso humano, capacitación y operación. Coloquialmente lo llamamos un proyecto “llave en mano”.

Cuando un hospital abre sus puertas debe estar preparado para funcionar: con obra terminada, equipos instalados, probados y calibrados, además del personal contratado y capacitado.

En los hospitales generales de Chetumal y Felipe Carrillo Puerto tenemos una ventaja: son unidades que ya existen y cuentan con personal. Parte de esos trabajadores pasará a las nuevas instalaciones. Naturalmente habrá que contratar más personas porque serán hospitales más grandes, con mayor equipamiento y nuevas especialidades.

— ¿Qué capacidad tendrán estos hospitales?

El actual Hospital General de Chetumal cuenta con alrededor de 90 camas y el nuevo tendrá 120. En Felipe Carrillo Puerto pasaremos de aproximadamente 30 a 60 camas, prácticamente duplicando su capacidad. Pero no solamente debemos hablar de camas. Tendrán más especialidades y equipamiento de nueva generación.

Esto también permitirá reorganizar la demanda hospitalaria del estado. Actualmente el Hospital General de Cancún, el Kumate, recibe pacientes propios y muchas referencias provenientes de otras regiones.

Cuando Chetumal tenga mayor capacidad de resolución, muchos pacientes ya no tendrán que ser enviados a Cancún. Eso permitirá disminuir la presión sobre el Kumate.

— ¿Qué ocurrirá con José María Morelos?

También tendremos un hospital ahí. Es un proyecto que comenzó mediante financiamiento gestionado por el gobierno municipal para la construcción de la obra.

El IMSS-Bienestar participará con el equipamiento y otros elementos necesarios para concluir el proyecto.

Esto permitirá resolver más casos en José María Morelos y reducir los traslados hacia Chetumal.

Con Chetumal, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos estamos hablando de tres hospitales que fortalecerán de manera muy importante la zona sur y la zona maya.

— ¿Cómo se determina dónde debe construirse un nuevo hospital?

Los especialistas analizan población, demanda de servicios y necesidades de especialidades. Existen programas médicos arquitectónicos y carteras de servicios que determinan qué debe ofrecer cada hospital, cuántas camas necesita y cuál será su inversión.

En Cancún existía una demanda muy clara de un Hospital Materno Infantil. Se construirá donde estaba el antiguo Hospital General de Cancún. Con ello conseguimos dos cosas: atender una demanda médica muy importante y recuperar un inmueble que llevaba años abandonado.

Será un hospital completamente nuevo y equipado, con especial atención a servicios como la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, porque existe una demanda considerable de este tipo de atención.

— ¿Cuál considera que es el proyecto más importante de esta expansión?

La joya de la corona es conseguir que Quintana Roo tenga un tercer nivel de atención. Es algo largamente solicitado y necesario. Una de las vertientes será una Torre de Especialidades del IMSS-Bienestar, que estará junto al Kumate y conectada con este hospital.

Contará con diferentes especialidades y subespecialidades. Entre ellas quiero destacar dos: un área especializada para pacientes con quemaduras, con tecnología de alto nivel, y un pabellón de salud mental. Tener tercer nivel de atención va a cambiar radicalmente las cosas porque permitirá que muchos quintanarroenses ya no tengan que viajar a otras entidades para recibir atención médica especializada.

— Además de la Torre de Especialidades, ¿habrá otra unidad de tercer nivel?

Sí. A través del IMSS ordinario tendremos una Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio cerca del Hospital General Regional Número 17 de Cancún. Será una unidad altamente resolutiva y contará con equipamiento de última generación.

Entre los equipos proyectados está un PET scan, que sería el primero instalado por el IMSS ordinario en el país bajo este proyecto; además de dos resonadores magnéticos, dos tomógrafos, dos mastógrafos con estereotaxia, acelerador lineal y salas para procedimientos como endoscopía, colonoscopía y colposcopía. También tendrá 30 sillones para hemodiálisis.

— ¿Qué otros proyectos están contemplados?

Dentro de las gestiones con el IMSS ordinario tenemos también un nuevo Hospital General para Chetumal y otro para Cozumel. En Chetumal esto significará una fortaleza enorme porque, además del nuevo Hospital General que está próximo a concluirse, tendremos otra unidad del IMSS.

En Cozumel es particularmente importante fortalecer la infraestructura por su condición insular y las limitaciones que implica el traslado de pacientes.

— ¿Qué inversiones realizará el Issste?

Las clínicas-hospital del Issste de Cancún y Chetumal serán reconvertidas en hospitales generales. En Cancún actualmente se tienen alrededor de 20 camas y se proyecta llegar a 90. En Chetumal pasaríamos de aproximadamente 30 a 90 camas. El proyecto de Chetumal tiene un avance importante y su primera etapa está prevista para abrir durante los primeros días de enero de 2027.

En Cancún también se recuperará un inmueble que permaneció abandonado durante años, donde anteriormente estaba la tienda del Issste. Con estos proyectos completamos nueve puntos principales de atención médica que fortalecerán la infraestructura pública de Quintana Roo.

— ¿Los nueve proyectos quedarán terminados antes de concluir la administración?

Todos se van a iniciar durante esta administración. Eso sí lo puedo asegurar. Los hospitales generales de Chetumal y Felipe Carrillo Puerto son los más próximos: está previsto que abran sus puertas durante los primeros días de enero de 2027.

La primera etapa del Issste de Chetumal también está prevista para enero de 2027, mientras que el hospital del Issste en Cancún podría abrir alrededor de julio. En los demás proyectos, algunos están próximos a pasar por el Consejo Técnico Nacional del IMSS y otros se encuentran en la elaboración de los programas médicos arquitectónicos del IMSS-Bienestar. Cuando concluyan esos procesos tendremos fechas específicas de inicio y terminación.

— Además de construir hospitales, ¿qué importancia tiene la prevención dentro de la estrategia de salud?

Es una parte toral. Tenemos caravanas médicas móviles que recorren los 11 municipios y más de 300 comunidades del estado. Están organizadas en tres convoyes, de manera que simultáneamente pueden encontrarse en tres municipios diferentes.

Ofrecen alrededor de 15 servicios completamente gratuitos, entre ellos salud bucal, atención auditiva y oftalmológica, electrocardiogramas, rayos X, consulta médica y farmacia. También cuentan con ambulancia para realizar traslados cuando un paciente requiere atención de segundo nivel.

La intención es acercar los servicios principalmente a las personas que, por condiciones económicas, geográficas o de salud, tienen dificultades para trasladarse a hospitales o centros de salud.

También contamos con las Unidades del Bienestar, con presencia en todos los municipios y dos unidades fijas en Benito Juárez.

La prevención es fundamental. Si una persona siente algo diferente en su organismo, no debería esperar a ver qué sucede. Debe acudir a revisión.

Y hay algo que pedimos permanentemente a la población: no automedicarse. Cuando una persona llega automedicada, los procesos de atención pueden complicarse.

— Con el IMSS-Bienestar encargado de buena parte de la atención médica, ¿cuál es ahora el papel de la Secretaría de Salud estatal?

Tenemos la rectoría de la salud, además de la coordinación, seguimiento, comunicación y, particularmente, la salud pública. Quiero destacar que el Laboratorio Estatal de Salud Pública de Quintana Roo fue ubicado como número uno del país. Para nosotros es muy importante porque significa que las pruebas realizadas cumplen con los protocolos correspondientes.

También trabajamos permanentemente en vigilancia epidemiológica. Hemos atendido asuntos relacionados con dengue, leishmaniasis, COVID-19 y VIH, además de fortalecer la sanidad internacional, que es especialmente importante para un estado donde se encuentra el principal destino turístico del país.

La prevención y vigilancia epidemiológica tienen que ser permanentes. Siempre debemos intentar ser preventivos antes que correctivos.

— Usted estudió Administración Pública ¿Qué tanto ayuda ese perfil para dirigir una Secretaría de Salud?

La salud pública es, para mí, el matrimonio perfecto entre médicos y administradores. Cuando existe comunicación y trabajo en equipo entre ambos, la salud pública avanza.

Pero hay algo que siempre dejo claro: quienes mandan son los médicos y las médicas. Ellos tienen el conocimiento científico, son quienes atienden y curan. Los administradores debemos encargarnos de que administrativamente existan las condiciones para que todo eso pueda suceder correctamente.

Así trabajé durante mi etapa en el Seguro Social y así trabajo en la Secretaría de Salud. Tengo una enorme admiración y respeto por médicos, médicas, enfermeras, enfermeros y todas las personas que trabajan en el sector.

En salud no hablamos solamente de un trabajo de 24 horas, siete días a la semana. Es una responsabilidad permanente, porque estamos trabajando con vidas.

— ¿Con qué reflexión cerraría este balance?

Nunca debemos bajar la guardia. En salud siempre habrá mucho por hacer. Tenemos que ir un paso adelante, gestionar inversiones, coordinarnos con el Gobierno de México y mantener un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de las y los quintanarroenses.

Considero que el sector salud es uno de los ámbitos donde una decisión puede transformar más rápidamente la calidad de vida de una persona. Por eso no debemos hablar de triunfalismos. Debemos hablar de trabajo, resultados y de lo que todavía falta por hacer.

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