- El sacerdote José Filiberto Velázquez asentado en Guerrero se vio obligado a salir de la entidad tras recibir amenazas de muerte.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El sacerdote José Filiberto Velázquez asentado en Guerrero se vio obligado a salir de la entidad tras recibir amenazas de muerte, por parte del grupo criminal de “Los Ardillos”.
El clérigo, fundador del Centro de Derechos Humanos “Minerva Bello”, señaló que las amenazas en su contra derivaron en una situación insostenible; lo que forzó su desplazamiento de la entidad.
Contó que la situación en la que se encuentra no es nueva, debido a que su labor pastoral y de defensoría de derechos humanos se desarrolla en territorios con fuerte presencia criminal en el estado de Guerrero. Sin embargo, recordó, que las alertas se prendieron en agosto pasado, cuando recibió información de que “Los Ardillos” planeaban atentar contra su vida.
“Tuve una información de primera mano (…) querían hacerme daño. (Me dijeron) que incluso ya lo habían intentado, pero no habían podido y que tuviera cuidado.
“Esta información la compartí a mi Obispo y aunque teníamos unas medidas de precaución y seguridad como no ir a territorio de ese grupo y otro tipo de cuestiones se decidió hacer caso de las advertencias”, comentó.
El “Padre Fili”, como es conocido en la zona de la montaña de Guerrero, contó que en octubre pasado fue designado como párroco interino en la iglesia de San Cristóbal; ubicada en la comunidad de Mezcala, del municipio de Eduardo Neri.
Asumió el cargo luego de que el cura Bertoldo Pantaleón fue hallado sin vida tras haber sido reportado como desaparecido.
“Teníamos medidas de precaución como no ir a territorio de ese grupo, pero cuando asesinan al padre Bertoldo en octubre, su muerte prendió las alarmas”, relató Velázquez. Dado los antecedentes, comentó, la comunidad episcopal le urgió a salir incluso de México.
“Pude negociar esa parte, no salir del país, pero sí me pidieron tener un perfil bajo y básicamente bajar la voz, la cuestión pública de mi trabajo, es algo complicado porque uno lo hace como defensor de Derechos Humanos para apoyar.
“Fui obediente y estamos fuera del estado y pues básicamente tenemos desde diciembre fuera”, precisó.
La salida del activista se da tras ser señalado por dialogar con grupos armados. Según denunció el propio sacerdote antes de su partida, algunas de estas publicaciones difamatorias provenían de cuentas relacionadas con autoridades municipales de Guerrero.


