- Operaciones militares recientes de Estados Unidos en zonas cercanas a las costas mexicanas, encendió alertas entre legisladores demócratas sobre un posible deslizamiento hacia un conflicto sin autorización legislativa.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
CIUDAD DE MÉXICO.- Un grupo de legisladores demócratas presentó este miércoles ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos una iniciativa de ley destinada a impedir cualquier acción militar no autorizada contra México, en respuesta a declaraciones recientes y movimientos militares que han reavivado el debate sobre una posible intervención estadounidense en territorio mexicano.
La propuesta, denominada “Ley de No a una Guerra No Autorizada en México”, fue introducida por el diputado Joaquín Castro, el demócrata de mayor rango en el Subcomité sobre el Hemisferio Occidental, acompañado por las congresistas Sara Jacobs y Greg Stanton. El proyecto busca prohibir el uso de fondos públicos para operaciones bélicas en México que no cuenten con la aprobación expresa del Congreso, en línea con la Constitución de Estados Unidos y la Ley de Poderes de Guerra.
La iniciativa surge en un contexto de creciente tensión retórica, luego de que el presidente Donald Trump insinuara públicamente la posibilidad de intensificar acciones militares, incluso terrestres, contra los cárteles, mencionando explícitamente a México. A ello se suman operaciones militares recientes de Estados Unidos en zonas cercanas a las costas mexicanas, lo que encendió alertas entre legisladores demócratas sobre un posible deslizamiento hacia un conflicto sin autorización legislativa.
“Lanzar a Estados Unidos a otra guerra innecesaria —y no autorizada— en América Latina es una movida profundamente desestabilizadora que terminaría golpeando a nuestra propia nación”, declaró el diputado Castro. Subrayó que los ciudadanos a los que representa no quieren que su país gaste miles de millones de dólares en un conflicto que podría detonar inestabilidad regional, flujos migratorios masivos y violaciones a los derechos humanos.
Castro enfatizó que la iniciativa busca proteger la relación bilateral con México, al que calificó como un aliado estratégico y socio comercial fundamental, y evitar lo que consideró un uso irresponsable del dinero de los contribuyentes estadounidenses en acciones militares unilaterales.
En el mismo sentido, la congresista Sara Jacobs advirtió que una guerra —autorizada o no— tendría consecuencias devastadoras. “Un conflicto con México pondría en riesgo las vidas tanto de estadounidenses como de mexicanos y dañaría gravemente la relación con nuestro socio comercial más importante”, afirmó. Jacobs cuestionó la efectividad de una respuesta militar para enfrentar el narcotráfico y la crisis del fentanilo, al señalar que bombardear México no resolverá el problema de fondo ni debilitará de manera estructural a los cárteles.
“Tenemos que hacer todo lo posible para evitar lo que sería un error catastrófico, tanto en términos humanitarios como estratégicos”, agregó.
Por su parte, el diputado Greg Stanton fue más contundente al advertir que una acción militar unilateral contra México sería un desastre. Señaló que las amenazas de iniciar un conflicto en el “patio trasero” de Estados Unidos no sólo violarían principios básicos del derecho internacional, sino que socavarían décadas de cooperación bilateral en materia de seguridad, comercio y migración.
“Los objetivos de seguridad de Estados Unidos deben alcanzarse trabajando con México, no atacándolo”, sostuvo Stanton, al insistir en que cualquier estrategia eficaz contra el crimen organizado transnacional debe basarse en la cooperación institucional y no en el uso unilateral de la fuerza.
Aunque la iniciativa no autoriza acciones directas ni redefine la política exterior estadounidense, sí representa un mensaje político claro del ala demócrata del Congreso: el uso de la fuerza militar debe pasar por el Legislativo, respetar la soberanía mexicana y evitar decisiones que puedan escalar hacia un conflicto regional con consecuencias imprevisibles.


