- El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó este jueves cargos por narcoterrorismo en contra de René Arzate García, alias “La Rana”, a quien considera como el jefe de plaza en Tijuana para la facción afiliada a la “Mayiza” del Cártel de Sinaloa.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
CALIFORNIA, EU .- El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó este jueves cargos por narcoterrorismo en contra de René Arzate García, alias “La Rana”, a quien considera como el jefe de plaza en Tijuana para la facción afiliada a la “Mayiza” del Cártel de Sinaloa.
Adam Gordon, el titular de la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de California con sede en San Diego, aseguró además que el Departamento de Estado incrementará a 5 millones de dólares la recompensa por datos que permitan ubicar a “La Rana” y a su hermano Alfonso Arzate García.
“Hoy anunciamos una acusación actualizada contra René Arzate García, conocido como ‘La Rana’, un lugarteniente de alto rango y ultra violento del Cártel de Sinaloa que ha controlado el corredor de drogas de Tijuana durante 15 años mediante la fuerza y el miedo”, aseguró Gordon en conferencia de prensa.
Desde 2014, “La Rana” enfrentaba ya una acusación en Estados Unidos por narcotráfico, pero hoy el Departamento de Justicia ha decidido actualizarla para incluir cargos por narcoterrorismo y ayuda material al narcoterrorismo; en 2025, la administración Trump designó al Cártel de Sinaloa como una Organización Terrorista Extranjera
“Estas recompensas se ofrecen en coordinación con la División de San Diego de la DEA y la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de California, en un esfuerzo conjunto para llevar a los hermanos Arzate García ante la justicia”, se informó.
Las autoridades estadounidenses dicen que, a pesar de los conflictos en curso al interior del Cártel de Sinaloa, los germanos Arzate García siguen controlando este importante corredor de tráfico, lo que los convierte en figuras clave para el sostenimiento de las operaciones ilegales, incluyendo el trasiego de fentanilo, designado por la administración Trump como arma de destrucción masiva, hacia comunidades de Estados Unidos.


