- El obispo Francisco Javier Pérez llamó a los miembros del crimen organizado a dejar de matar y de sembrar miedo a la población.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El obispo Francisco Javier Pérez llamó a los miembros del crimen organizado a dejar de matar y de sembrar miedo a la población.
“¡Abran su corazón al Señor! ¡Abran su corazón al Señor! Dejen de matar, de sembrar miedo entre la población. El dinero de los negocios sucios y de los delitos mafiosos es dinero ensangrentado”, demandó durante un misa que ofreció en la Basílica de Guadalupe.
El obispo además cuestionó qué está pasando en la sociedad que ha originado esta violencia.
“¿Qué narrativas y gestos estamos creando en las actividades de la vida diaria? Nos hemos hecho indiferentes ante la realidad de unas familias que buscan justicia, verdad y bondad y se están encontrando impotencia, falsedad y corrupción.
“Para aquellos que han elegido el camino del mal, el camino fácil y están afiliados a organizaciones criminales renuevo la apremiante invitación a la conversión”.
El Obispo también se refirió a las familias de personas desaparecidas.
“La humildad nos la enseñan las familias que buscan a sus hijos desaparecidos, que necesitan nuestro apoyo de manera sencilla desde la escucha. Desde la escucha empática podemos alcanzar el dolor de unas familias que cada mañana se levantan con la esperanza de encontrar a sus hijos.
“La bondad, la justicia y la verdad sólo la podemos hacer brillar cuando todos los agentes sociales estemos unidos para evitar la cultura del descarte que margina a estas familias que buscan a sus hijos, que no quieren atender a los más vulnerables, considerándolos una carga”, aseguró.
Pidió dialogar con las víctimas de la violencia, las cuales, afirmó, sufren calladamente.
“Dialoguemos con los familiares de los desaparecidos para puedan expresar toda su impotencia y dolor ante unas estructuras inhumanas que reducen todo a números y carpetas.
“Volvamos a entretejer las relaciones desgarradas por el odio y la violencia y colaboremos en vendar las heridas de los corazones rotos de las demasiadas víctimas con el fin de curarnos la ceguera del miedo y la indiferencia”.
De igual manera, hizo un llamado a la paz.
“Hermanos, es tiempo de construir puentes, derribar muros y sembrar reconciliación.
“Este evangelio nos invita a transformar la forma de mirar, dejando que Dios sane nuestra ceguera espiritual para ver a los demás con compasión y misericordia. No más guerras, que como decía el papa Francisco son ‘el fracaso de la humanidad'”.


