- Personal médico, de enfermería y administrativo, con el rostro serio pero conmovido, formó una valla humana para despedir a un joven de 22 años que, tras un trágico traumatismo craneoencefálico, se convirtió en el héroe de una historia que apenas comienza para otros.
IGNACIO CANUL
MÉRIDA, YUC.- El pasillo del Hospital General Regional Benito Juárez se sumió en un silencio profundo, solo roto por el eco rítmico de una camilla avanzando. No era un traslado cualquiera, era el inicio de un viaje hacia la vida.
Personal médico, de enfermería y administrativo, con el rostro serio pero conmovido, formó una valla humana para despedir a un joven de 22 años que, tras un trágico traumatismo craneoencefálico, se convirtió en el héroe de una historia que apenas comienza para otros.
Un aplauso cerrado estalló de pronto. Fue el tributo a la generosidad de una familia que, en medio del duelo más profundo, eligió el altruismo sobre el dolor.
Bajo la dirección del doctor Argenis Sthiven Valentín Aguilar Núñez, coordinador hospitalario de Donación de Órganos, un equipo multidisciplinario trabajó con la precisión de un reloj suizo.
El objetivo: procurar ambos riñones para darles un nuevo destino. La operación no termina en el quirófano. Una vez procurados, los órganos entran en una carrera contra el tiempo.
Los protocolos son estrictos: cada minuto cuenta para preservar la viabilidad de los tejidos dentro del tiempo isquémico adecuado. El traslado de los riñones no fue una tarea solitaria.
En una operación coordinada por el Centro Nacional de Transplantes (Cenatra) y apoyada por autoridades locales y federales, los órganos fueron preparados bajo lineamientos de la Ley General de Salud para su viaje a la Ciudad de México.
Allí, dos pacientes aguardan el llamado que cambiará sus vidas para siempre, gracias a los riñones que cruzaron el cielo mexicano protegidos por protocolos de máxima seguridad.
El IMSS Yucatán recordó que cualquier ciudadano puede manifestar su deseo de ser donante.
Al final del día, las luces del continuaron encendidas, pero con una atmósfera distinta.
Un joven se fue, pero su esencia permanece en el movimiento de un avión y en el latido de esperanza de quienes, hoy, vuelven a soñar con un futuro.



