- Lo que comenzó como la difusión viral de un incidente en la Supermanzana 23 de Cancún, derivó en una ola de discriminación contra la comunidad cubana radicada en Quintana Roo.
OMAR ROMERO
CANCÚN, Q. ROO.- Lo que comenzó como la difusión viral de un incidente en la Supermanzana 23 de Cancún, derivó en una ola de discriminación contra la comunidad cubana radicada en Quintana Roo.
Así lo advirtió Marilyn Torres Leal, presidenta de la agrupación de atención a migrantes Cisvac, quien alertó que el clima de hostilidad generado en redes sociales ya está teniendo consecuencias reales en la vida cotidiana de familias extranjeras.
Según expresó, en los últimos días la organización ha recibido entre 15 y 20 reportes diarios de personas que aseguran haber perdido oportunidades de empleo, enfrentado conflictos con vecinos y arrendadores, o sido víctimas de agresiones verbales directamente relacionadas con el ambiente creado tras la viralización del caso.
“Nos comentan que les gritan ‘fuera cubanos’ o ‘regrésate a tu país’. Incluso hay personas que aseguran haber visto anuncios donde especifican que no contratan a ciudadanos cubanos”, señaló la activista.
La situación comenzó cuando un hombre de nacionalidad cubana agredió a un residente local por reclamar que su perro lo mordió, y el hecho quedó grabado. Ante ello, en redes sociales se convocó a que las personas acudieran al domicilio del hombre el lunes, donde se dieron cita y lanzaron piedras contra la vivienda.
En ese sentido, Marilyn Torres apuntó que la difusión masiva del incidente en plataformas digitales desencadenó posturas radicales, mensajes de incitación al odio y la publicación de datos personales de personas vinculadas al caso, lo que ha generado miedo entre familias migrantes que nada tienen que ver con los hechos.
Torres Leal subrayó que detrás de cada publicación viral hay familias completas, vecinos y menores de edad que también resienten el clima de tensión social instalado en las colonias.
La presidenta de Cisvac fue clara en que la responsabilidad individual no puede convertirse en pretexto para atacar a toda una comunidad.
“La violencia nunca debe responderse con más violencia. Hay personas que reaccionan desde el enojo y terminan buscando hacer justicia por propia mano, pero eso no resuelve nada y puede salirse de control”, advirtió.
De ahí, que hizo un llamado a la ciudadanía a actuar con empatía e inteligencia emocional, y a permitir que sean las autoridades quienes determinen responsabilidades a través de los canales legales correspondientes, no mediante campañas de odio o persecución social.
Reconoció que quienes incurrieron en faltas deben responder ante la ley, pero insistió en que eso no justifica la generalización ni la discriminación colectiva.
La organización continuará documentando los casos reportados y canalizándolos a las instancias competentes.



