- El rescate de los 124 migrantes confirma la presión sobre la ruta Libia-Creta, considerada una de las travesías más largas y peligrosas del Mediterráneo.
STAFF LUCES / AR
ATENAS, GRECIA.- Más de 120 migrantes fueron rescatados por la Guardia Costera griega frente a la isla de Creta, luego de cruzar esta semana el mar Mediterráneo en tres pequeñas embarcaciones procedentes del noreste de Libia, una ruta cada vez más utilizada por traficantes de personas para llegar a territorio de la Unión Europea.
De acuerdo con las autoridades griegas, las embarcaciones fueron localizadas al sur del puerto de Kali Limenes, en el centro de la costa meridional de Creta. En total, fueron rescatadas 124 personas, entre ellas cuatro mujeres y seis niños, todas en buen estado de salud, según informó la Guardia Costera, recogió el diario griego Kathimerini.
El rescate ocurre en medio de un aumento sostenido de llegadas a Creta desde el norte de África. En lo que va del año, cerca de 12 mil personas han logrado completar la travesía marítima hacia la isla, mientras que el total de llegadas a Grecia —incluidas las embarcaciones que salen desde la costa turca y los cruces terrestres por la frontera con Turquía— ya supera las 22 mil personas.
En 2025, casi 49 mil inmigrantes irregulares entraron al país, informaron autoridades griegas.
La ruta entre Libia y Creta se ha convertido en uno de los principales puntos de presión migratoria para Grecia, el diario Kathimerini reportó que, en los últimos meses, buena parte de las personas que llegan a la isla parten desde la zona de Tobruk, en el este de Libia en viajes que pueden durar más de dos días por mar abierto.
Creta, la isla más grande de Grecia, dejó de ser sólo un destino turístico para convertirse también en una puerta de entrada al bloque europeo.
Algunos estiman que el año pasado se registró cerca de 20 mil llegadas irregulares, el triple que el año anterior, y se colocó como uno de los principales puntos de ingreso al país, incluso por encima de las islas del Egeo oriental que concentraron una crisis migratoria de 2015.
El incremento de cruces desde Libia ha llevado a las autoridades griegas a reforzar la vigilancia marítima con apoyo de Frontex, la agencia europea de fronteras, que utiliza drones y patrullajes para detectar embarcaciones en el Mediterráneo oriental. En operaciones recientes frente a Kali Limenes, varias lanchas han sido ubicadas con apoyo de aeronaves no tripuladas antes de ser interceptadas o auxiliadas por la Guardia Costera.
El gobierno griego también ha buscado coordinación con autoridades libias para contener las salidas desde la costa norteafricana. En abril, Atenas envió funcionarios de la Guardia Costera a Libia con el objetivo de impulsar medidas para frenar el flujo de embarcaciones hacia Creta.
El rescate de los 124 migrantes confirma la presión sobre la ruta Libia-Creta, considerada una de las travesías más largas y peligrosas del Mediterráneo oriental por la distancia, el uso de embarcaciones precarias y la participación de redes de tráfico de personas.




