POR KUKULKAN
CAMBIAR de camiseta ya no sorprende a nadie en la política mexicana. Lo innovador es intentar usar dos al mismo tiempo y para eso está Pedro Haces Barba, diputado federal de Morena, dirigente sindical, empresario taurino y, aparentemente, entusiasta explorador de nuevas amistades políticas, quien recientemente fue visto muy sonriente y políticamente cómodo junto al senador panista Enrique Vargas del Villar durante actividades en el Estado de México.
NADA grave, pensarán ustedes. Después de todo, los políticos también tienen derecho a convivir con personas de otras especies… perdón, de otros partidos. El pequeño detalle es que Vargas no es precisamente un panista extraviado buscando indicaciones para llegar a una asamblea de Morena, sino una de las figuras fuertes del PAN mexiquense y ha levantado la mano rumbo a la gubernatura del Estado de México en 2029.
TAMPOCO Pedro Haces es un ciudadano cualquiera que pasaba por ahí. Es diputado federal de Morena y coordinador de Operación Política de la bancada guinda en San Lázaro. Es decir, un hombre cuya encomienda partidista parecería bastante clara. Pero quizá nosotros somos demasiado tradicionales, pues qué más da que en los nuevos tiempos de la política mexicana uno puede ser morenista de lunes a viernes y darse una escapadita azul el fin de semana. Una especie de tiempo compartido ideológico.
LA ESCENA llegó hasta Palacio Nacional. Claudia Sheinbaum calificó de “muy extraña” la participación de Haces en actividades junto a un integrante del PAN y recordó una regla que hasta hace poco parecía obvia: si eres diputado de un partido, haces política para ese partido. Qué tiempos aquellos cuando estas cosas no necesitaban explicación. La presidenta dejó en manos de Morena determinar si la conducta amerita alguna sanción.
Y AHÍ VIENE lo verdaderamente interesante: descubrir hasta dónde llega la disciplina partidista cuando el involucrado no es precisamente un militante que reparte volantes en una esquina. Haces ha construido una importante red de influencia política y sindical. Encabeza la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México y dentro de San Lázaro es un personaje con peso propio.
ASÍ QUE habrá que ver si Morena aplica aquello de que “nadie está por encima del movimiento” o descubre oportunamente una nota al pie que diga: excepto cuando el compañero tiene suficiente poder. Mientras tanto, Haces ha defendido públicamente su cercanía con Vargas. El legislador ha señalado que se trata de una amistad de años y ha rechazado que esos encuentros signifiquen necesariamente que esté promoviendo electoralmente al panista.
Y PUEDE ser, ya que en política también existen las amistades. El problema comienza cuando una amistad privada adquiere escenografía pública, fotografías, recorridos y personajes con aspiraciones electorales. Entonces aquello empieza a parecer menos una carne asada entre amigos y más una de esas coincidencias que tanto abundan en México cuando se aproximan elecciones. Lo fascinante es observar cómo envejecen las fronteras ideológicas.
MORENA construyó buena parte de su identidad política señalando al PAN como representante del conservadurismo y adversario de la Cuarta Transformación. El PAN, por su parte, lleva años advirtiendo que Morena representa prácticamente todos los males nacionales conocidos por la humanidad. Pero llega Pedro Haces y demuestra que siempre podemos encontrar puntos de encuentro. Tal vez la reconciliación nacional no necesitaba mesas de diálogo. Necesitaba una buena amistad.
Y SI MAÑANA alguien pregunta de qué lado está Haces, tampoco compliquemos las cosas. Del lado de Haces. Esa quizá sea la ideología más estable de la política mexicana: estar exactamente donde resulte conveniente estar. El episodio, sin embargo, revela algo más profundo que una fotografía incómoda. Conforme se acercan nuevas disputas electorales, las lealtades partidistas empiezan a ponerse a prueba y los proyectos personales comienzan a caminar más rápido que los discursos.
SIN DUDA hoy Morena tiene suficiente poder para exigir disciplina. La pregunta es si también tiene suficiente disciplina para exigírsela a quienes tienen poder dentro de Morena. Por lo pronto, Pedro Haces sigue siendo diputado guinda. Enrique Vargas sigue siendo panista. Y ambos aseguran que son amigos. Así que no sean malpensados. Aquí no hay campaña, alianza ni operación política alguna. Sólo tenemos a un operador político de Morena haciendo política al lado de uno de los principales políticos del PAN. Una coincidencia. Morena de día, PAN de noche. Y los fines de semana, suponemos, dependerá de la agenda.




