- Gorillaz surgió como un experimento gráfico-audiovisual que los probaría a sí mismos como un alter ego en sus trayectorias.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- En la inagotable mente creativa de Damon Albarn y Jamie Hewlett, Gorillaz surgió como un experimento gráfico-audiovisual que los probaría a sí mismos como un alter ego en sus trayectorias.
Casi 28 años después, se ha consolidado como una banda virtual revolucionaria, y lo demostrará con su noveno álbum, The Mountain, este viernes.
“Ha sido una gran aventura, que no pensábamos que fuera a llegar tan lejos. Nuestro segundo sencillo (’19-2000′) vino en la misma época del 11-S (de 2001), junto con una catástrofe que cambió al mundo, y viene con una explicación que resignificó muchos temas.
“Fue una catástrofe que cambió al mundo y que nos expuso a una guerra que está ahí, un gran problema, y que al día de hoy sigue habiendo conflictos y expone nuestra misión como banda: paz, hermandad”, expresó Hewlett en enlace virtual exclusivo desde su estudio, en Londres.
“Veíamos MTV y nos encantaba lo que pasaba, pero el canal ya no existe como tal y nosotros hemos crecido en un camino que ha tenido muchas alternativas. Gorillaz es un concepto general, lleno de espacios creativos, y es donde nos permitimos ser ‘otros’. Nos complementamos muy bien”, añadió Albarn.
Con The Mountain, la banda integrada por Russel, Murdoc, 2-D y Noodle vuelve luego de Cracker Island (2023). Ha adelantando cortes como “The Happy Dictator”, “The Manifesto”, “The God of Lying” y “Damascus”, editados con su propio sello, Kong.
Cómplices en lo musical y personal, el artista gráfico y el líder de Blur viajaron a India y China, donde profundizaron en situaciones como la muerte, las transiciones y la evolución que los hizo crear el nuevo material, el cual presenta una narrativa multisensorial, cercana a la conciliación.
“Las conversaciones solucionan y la música une”, precisó Albarn.
“El arte de la creación nos ha hecho acercarnos a la paz mental y a la paz física, a estar bien con nosotros mismos y con lo que vemos en el espejo”, observó Hewlett.
En Gorillaz cabe toda combinación: electrónica, trip hop, latin jazz, rock punk. Los artistas afirman que el grupo creció a la par de sus hijos, quienes identifican éxitos como “Clint Eastwood” y “On Melancholy Hill”, pero no son acérrimos fans.
Albarn es padre de dos varones y una chica, Missy, y Hewlett es padre de Rocky, Delholm y Nina, de los cuales hablan muy poco.
“Cuando eran niños no tenían idea de lo que hacíamos y juraban que éramos los mejores del mundo”, recalcó el diseñador.
“Ahora, que ya son adultos, quizás no tienen la mejor opinión de todo lo que hacemos”, intervino el rockstar. “Están muy involucrados, nos preguntan y dan su opinión, y son muy inteligentes, son parte de las generaciones jóvenes que te dan su opinión en una forma muy clara. Les preguntas ‘¿qué piensas de esto?’ y dicen ‘nooo’. Y luego ‘¿y de esto?’ y dicen ‘sí'”.
Amigos por más de 30 años, ambos van de la broma y seriedad a las anécdotas y cuestionamientos durante la charla, e incluso le piden a Giacomo Vianello, su manager personal, que les pase un prop de utilería que están utilizando en su nuevo concepto visual, un cilindro multicolor con la palabra Polo. Minutos después, Hewlett pide otro, una marioneta de pantalón azul y sudadera gris con la tipografía de USA, a la que llaman Tommy.
“Son estas cosas que Jamie crea y que a todos nos sorprenden. Creo que las llevaremos a México para que las conozcan”, dijo Albarn.
“Son parte de nuestra festividad audiovisual”, apuntó su colega.
MÉXICO, OBLIGADO
Para Gorillaz, México es singular y especialmente vibrante, un País que los ha hecho sentir como estrellas genuinas.
“Nos encanta tocar en México, en el contexto de Gorillaz. El poder y el sentimiento que nos produce es muy particular. La audiencia siempre ha sido muy cálida y nos hace sentir como superestrellas”, dijo Albarn.
“En realidad no somos superestrellas ni nos sentimos así, y sería muy ambiguo debatirlo, pero la realidad es que México nos ha dado muchísimo afecto desde el primer disco y el sentimiento que nos da no se replica en ningún otro lugar”, señaló Hewlett.
La dupla, que alista The Mountain Tour, dará a conocer en breve sus fechas para el País. Recordó sus visitas a la CDMX.
“El primer recuerdo que tengo de México, con Gorillaz, es que el mercado negro de la mercancía es espectacular, supercreativo, y creo que mucho mejor que el nuestro”, espetó el cantante.
“Bueno, no es mercado negro ni pirata: es no oficial. Simplemente nos gustó, tienen un modelo de distribución muy eficiente y su conceptualización gráfica está muy bien lograda”, intervino Hewlett.
Ambos incluso invitaron a colaborar con ideas, pero como los artistas gráficos locales no los reconocieron, no se concretó nada.
“Algo haremos al respecto nuevamente, pero desde otra perspectiva. Cuando fuimos, de hecho, tratamos de hablar con la gente que hizo esa mercancía y no nos creyeron que éramos nosotros; pensaron que íbamos a meterlos en problemas.
“Por más que les insistimos, pensaron que había un plan alterno malvado, y no: sólo queríamos colaborar con ellos, hacer cosas en conjunto”, detalló Albarn.
Así lo dijo Damon Albarn: “Editar música nueva es, de por sí, una aventura. Para nosotros tiene que ver con la experiencia audiovisual, cómo la vemos y percibimos, cómo nos llega. No es sólo hacer un disco: es crear una atmósfera para sentirlo”.
“La vida gráfica de un álbum me parece que es otra vida, algo con identidad propia. Tengo miles de ideas, pero cuando las concreto, es lo que queda y es lo que conocen. Algún día podría dar a conocer los bocetos de mis ideas; dirían que estoy loco”.
Jamie Hewlett, diseñador


