- Mientras vecinos cuestionaron la poda de ramas que se realizó ayer en el árbol “Eugenio”, los encargados aseguraron que fueron trabajos autorizados.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras vecinos cuestionaron la poda de ramas que se realizó ayer en el árbol “Eugenio”, los encargados aseguraron que fueron trabajos autorizados y previstos en el plan de manejo.
El ejemplar se ubica en Cerrada de Eugenia, en la Colonia Del Valle, y fue declarado Patrimonio Natural y Cultural por el Gobierno de la Ciudad en junio de 2024.
No obstante, fue hasta el mes pasado que se anunció su plan de manejo, el cual ha sido cuestionado por los vecinos, debido a que su contenido no les ha sido informado.
“Es un atropello, lo desmochan y lo dañan, sin mostrar un dictamen, sin transparencia en el plan de manejo”, apuntó la diputada federal por Movimiento Ciudadano, Laura Ballesteros.
Uno de los promoventes de la declaratoria, Mike Rojas, reclamó que el derribo de una parte de la copa fue para beneficiar a la construcción en un proceso de un edificio con 13 departamentos, en el 28 de Cerrada de Eugenia.
“Con el desmoche, lo desbalancean. Para equilibrarlo, van a podarlo más justo cuando había reverdecido, lo dejan triste, pelón. Como promovente debería estar informado, pero fueron excluyentes con el plan de manejo”, lamentó.
La solicitud vecinal de declaratoria fue para proteger siete árboles que había al interior del predio.
Una vez anunciada, tres ejemplares fueron derribados y, después de ser emitida, retiraron otros tres, incluido “Eugenito”, por lo que es incomprensible que se avale una poda mayor a “Eugenio”, subrayó Rojas.
En tanto, Diana Marchal, especialista de la Asociación Mexicana de Arboricultura, explicó que el documento asentó la necesidad de realizar este tipo de trabajos para retirar rebrotes producto de desmoches previos inadecuados, lo que a su vez generó más espacio para la edificación.
En el plan, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) estableció que la superficie alrededor del árbol y de la copa no podría ser tocada, a fin de garantizar la vida del ejemplar y sus procesos biológicos.
Por ello, uno de los requisitos solicitados a la constructora fue colocar una capa de grava para evitar que el peso de los camiones compacte el suelo.
“Hay que partir del principio de que el árbol se salvó, los vecinos lograron la declaratoria y el constructor modificó el proyecto para adaptarse al fresno.
“Tiene más de 100 años, está entero, vigoroso, es necesario reducir unas ramas, no mochar, es una poda correcta que permite al árbol seguir su vida”, indicó Marchal.


