- El proyecto energético Xaxamani, frente a Coatzacoalcos, se perfila como una apuesta clave para impulsar la economía del sur de Veracruz.
JORGE GONZÁLEZ
XALAPA, VER.- El proyecto energético Xaxamani, planteado frente a las costas de Coatzacoalcos, se perfila como una de las apuestas más relevantes para el impulso económico del sur de Veracruz.
Contempla infraestructura petrolera de gran escala y una operación proyectada a varias décadas.
De acuerdo con la información presentada en su Manifestación de Impacto Ambiental, el desarrollo prevé la instalación de plataformas marinas, pozos de extracción, ductos submarinos y un sistema flotante de producción.
También almacenamiento y descarga (FPSO), lo que permitiría la explotación de hidrocarburos en aguas someras del Golfo de México.
El proyecto, vinculado a la empresa Hokchi Energy, se encuentra actualmente en fase de evaluación ambiental, paso previo a una eventual autorización que abriría la puerta a su ejecución gradual en los próximos años.
Especialistas del sector energético coinciden en que proyectos de esta naturaleza suelen tener un efecto multiplicador en la economía regional, al detonar cadenas de valor asociadas a la industria petrolera.
Entre los beneficios previstos se encuentran la generación de empleos directos e indirectos en construcción, operación y mantenimiento; contratación de servicios logísticos, marítimos y técnicos.
La reactivación de la proveeduría local en sectores industriales, y el incremento en la derrama económica en municipios del sur de Veracruz.
En particular, Coatzacoalcos, como nodo petroquímico y logístico, podría consolidar su papel como centro estratégico del sector energético nacional, en un contexto de reconfiguración de la política energética en el país.
El plan contempla una operación que podría extenderse hasta 2048, lo que posiciona a Xaxamani como un proyecto de alto impacto económico sostenido, con etapas que incluyen exploración, desarrollo, producción y eventual cierre.
Además, la infraestructura proyectada –incluido un buque tipo FPSO para procesamiento en sitio– permitiría optimizar costos operativos y de logística, al reducir la dependencia de instalaciones en tierra.
No obstante, el proyecto también abre cuestionamientos sobre sus posibles efectos en el entorno social y ambiental.
Organizaciones y especialistas han señalado la necesidad de evaluar con rigor el impacto en ecosistemas marinos, los riesgos de derrames o contaminación, las afectaciones a la actividad pesquera, así como las condiciones de distribución de beneficios económicos en comunidades locales.
En este sentido, el desarrollo se inscribe en un contexto reciente de atención pública por incidentes ambientales en el Golfo de México, lo que ha incrementado la exigencia de mayores controles, transparencia y supervisión en proyectos energéticos.
Más allá de los riesgos, Xaxamani forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la producción de hidrocarburos en el país, en la que el sureste mexicano juega un papel central.
Para Veracruz, el proyecto representa una oportunidad de reactivar su vocación energética, aunque con el desafío de equilibrar crecimiento económico, protección ambiental y bienestar social.


