- Trabajadores aprietan el paso para terminar las obras que se llevan a cabo en distintas estaciones de la Línea 2 del Metro.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Trabajadores aprietan el paso para terminar las obras que se llevan a cabo en distintas estaciones de la Línea 2 del Metro, que es una de las rutas que conecta con el Estadio Azteca, sede mundialista.
Escombro y materiales son parte del escenario dentro de andenes que, en ocasiones, lucen una cortina de polvo.
Hidalgo, Bellas Artes y Zócalo son las estaciones donde los usuarios más padecen andenes reducidos, escaleras ocupadas por andamios, trabajadores cortando metales y cargando materiales son obstáculos que sortean a diario.
“Estaba buscando un elevador, me falta un pie y no puedo bajar las escaleras así como están. Uno no sabe si funcionan o no porque todo está en obras y no hay señales que informen”, reclamó Ignacio, usuario en Zócalo.
En algunos peldaños, para bajar a la estación Hidalgo, fueron colocados costales con tierra mientras concluye el cambio de loseta, esto, pese a que el 5 de mayo la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, hizo un llamado a instalar medidas de protección civil durante la intervención.
En Bellas Artes, el andén se redujo a menos de un metro de ancho, en donde dos personas apenas pueden caminar; la línea amarilla que marca la distancia segura para aguardar al tren, no fue reemplazada.
“Hay un escalón y varillas saliendo, si alguien se tropieza se va a las vías. Por qué no la cierran de plano y se evitan que ocurra una desgracia, porque esto es muy peligroso”, reclamó otra usuaria.
Entre Hidalgo y Taxqueña, tres estaciones están fuera de servicio por obras: San Antonio, Nativitas y Portales, en todas las demás, los usuarios conviven con la premura para que las obras estén listas antes del 11 de junio.
Las personas con problemas de movilidad y de la tercera edad son quienes más padecen las remodelaciones.
Los andamios bloquean escaleras eléctricas, hay salidas clausuradas por las obras, espacios llenos de escombro y personas que se mueven con herramienta y materiales peligrosos.
Además, la reducción de espacios provoca atascos en escaleras y que el tiempo para salir del andén sea más largo, lo que se traduce en retrasos para los usuarios.
“Van muy lentos los trenes, sobre todo entre Pino Suárez y Chabacano, y entre Villa de Cortés y Ermita, también la conducción es muy brusca con muchas frenadas”, comentó Gustavo, usuario.
El tiempo de espera por el paso de los trenes, aseguran usuarios, puede sobrepasar los 20 minutos, sobre todo en horas pico, aunque muchas veces van llenos y dejan pasar dos o tres unidades para abordar.
“A finales de mayo se debe entregar, vamos lo más rápido posible, pero la gente no coopera. Están muy enojados y se entiende, pero es para ellos, para su beneficio”, dijo Amanda, del equipo que rehabilita la estación Bellas Artes.
“A los compañeros en Línea 8 pasaban y les pateaban la loseta que acababan de poner, a nosotros nos gritan que ‘mugrosas’; que aguanten un mes más y ya estará listo”.



