- Ante la aparición de enjambres en diversas zonas de la capital y el temor generado por algunos reportes de incidentes, expertos y productores apícolas aseguran que no se trata de especies agresivas.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, QUINTANA ROO.- Ante la aparición de enjambres en diversas zonas de la capital y el temor generado por algunos reportes de incidentes, expertos y productores apícolas aseguran que no se trata de especies agresivas.
Descartaron que se trate de las llamadas “abejas asesinas”, sino más bien de un fenómeno natural y temporal.
Miguel Puc Pat, apicultor especialista de la localidad de X-Cabil, enfatizó que la presencia de estos insectos en la ciudad es puramente migratoria y pacífica.
Para entender el comportamiento de las abejas y mantener la calma, es importante conocer la realidad detrás del fenómeno.
Explico que las abejas no buscan hacer daño ni establecerse permanentemente en las casas.
Se encuentran en un proceso llamado enjambrazón (migración por sobrepoblación en la selva); utilizan la ciudad como una “estación de descanso” para recuperar energía y luego continuar su viaje.
Un enjambre en plena migración suele ser bastante dócil porque no tiene un nido físico ni miel que proteger.
El aumento de avistamientos coincide también con una falta de preparación de algunos productores para contener el rápido crecimiento de sus apiarios ante la excelente temporada de floración en la Selva Maya.
El especialista advirtió que los pocos ataques registrados no ocurren por iniciativa de las abejas, sino como una reacción de defensa desesperada ante agresiones humanas.
Pidió a la población evitar intentar quemarlas o prenderles fuego, aplicarles gas de cualquier tipo o rociarlas con insecticidas domésticos.
Alterar a la colonia con estos métodos es lo que detona su instinto de protección, convirtiendo una situación pacífica en un riesgo de picaduras masivas.
Aseguró que la mejor manera de mantener la seguridad en el hogar y proteger a estos polinizadores vitales es canalizar el reporte con quienes sí saben manejarlos.
En lugar de destruirlas, se exhorta a la población a reportar los enjambres a los apicultores locales a través de las delegaciones o redes sociales.
Esto permite que expertos equipados las capturen de forma segura para trasladarlas a nuevos apiarios, protegiendo tanto a las familias chetumaleñas como al sector productivo de la región.



