- Desde el 1 de enero entró en vigor el nuevo modelo de separación de basura en la CDMX; aunque la clasificación de residuos mejoró, todavía no alcanza los niveles esperados.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- El 1 de enero dio inicio el nuevo modelo de separación de basura impulsado por el Gobierno de la Ciudad y, aunque la clasificación aumentó a partir de esa fecha, aún es insuficiente.
La entrega de desechos mezclados en la mayor parte de los domicilios causa problemas en el sistema de manejo, señalaron expertos de la Dirección General de Servicios Urbanos en la planta de Azcapotzalco.
“La separación habrá crecido un 30 por ciento; todavía llega mucho mezclado, eso hace que los orgánicos, la fruta, las verduras, humedezcan y ensucien a los inorgánicos, por ejemplo, el cartón y, entonces, es menor el precio que pagan los recicladores”, explicó el subdirector de Plantas de Selección, Ricardo Estrada.
“Cuando viene seco, el kilo de cartón vale 5 pesos y, mezclado con orgánicos, baja hasta 1 peso”.
En un recorrido, Estrada mostró cómo la planta equipada con tecnología para distinguir residuos, situada en Vallejo, Azcapotzalco, es la primera instalación en la Ciudad que obtiene 8 millones de pesos anuales por vender materiales clasificados a la industria del reciclaje.
Incluso cuando obtiene ingresos, el monto percibido es menor al costo del contrato de la empresa a cargo de la operación de la planta de Vallejo, la cual redujo la cantidad de desechos enviada a confinamiento en depósitos del Estado de México, por los cuales la Ciudad paga 444 millones de pesos al año.
La cultura de la separación comenzó con el cierre, en 2011, del Bordo Poniente -en Texcoco-, en donde se depositaba en su mayor parte sin clasificarla en orgánicos e inorgánicos.
“Si tuviéramos más plantas de separación tan moderna como esta, en Vallejo, nos acercaríamos más a la meta del Programa Basura Cero”, indicó el encargado de la planta, Víctor García.
En 25 años, de las 12 estaciones de transferencia, sólo dos se han modernizado: Azcapotzalco y San Juan de Aragón.
En las otras 10, en donde el personal de limpia a cargo de las alcaldías entrega los desechos, labora con menor clasificación de materiales reciclables, por lo que la mayor parte termina como basura, la cual trasladan tractocamiones a los rellenos fuera de la Ciudad.
La planta recibe mil toneladas diarias de las alcaldías Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, de las cuales se compactan 300 toneladas diarias en pacas, enviadas a hornos cementeros.
En tanto, otros residuos orgánicos son aislados para su venta a recicladores, que acuden a una subasta semanal para ofrecer el mejor precio.
“Los ciudadanos tienen la mala costumbre de depositar sus residuos en bolsas de plástico”, señaló Estrada.
Para retirar las bolsas, la planta adaptó un dispositivo, pero los orgánicos llegan a incrustarse en los engranes de la maquinaria, por lo que, cada noche, recibe mantenimiento para que en el curso del día los lectores ópticos prosigan la segregación de materiales, entre los cuales sobresale el PET.
“En el año recuperamos unas 600 toneladas, ya no se ve tirado en las calles, porque tiene un precio, la gente lo recoge para venderlo y los recicladores lo compran para producir nuevos envases”, indicó
Con menor separación, disminuye la circularidad y el reciclaje, por lo que debe gastarse en confinar la basura fuera de la Ciudad, concluyó.




