- La mortandad de acamayas y otros crustáceos registrada en los arroyos de la comunidad de La Guada, en Ixhuatlán de Madero, mantiene en alerta a habitantes y autoridades locales.
JORGE GONZÁLEZ
IXHUATLÁN DE MADERO, VER.- La mortandad de acamayas y otros crustáceos registrada en los arroyos de la comunidad de La Guada, en Ixhuatlán de Madero, mantiene en alerta a habitantes y autoridades locales.
Temen que el fenómeno esté relacionado con algún tipo de contaminación en los afluentes de esta zona de la Huasteca veracruzana.
El caso fue reportado luego de que pobladores localizaron ejemplares de acamaya y axhili muertos en un tramo de aproximadamente tres kilómetros del arroyo.
Ante la preocupación de la comunidad, personal de la Coordinación de Ecología y Medio Ambiente y de Protección Civil del Ayuntamiento realizó una inspección el pasado 18 de agosto, con apoyo del biólogo marino Juan Édgar Montiel.
Durante el recorrido se confirmó la presencia de especies acuáticas muertas y fueron localizados recipientes de herbicidas y plaguicidas en las inmediaciones del cauce.
El hallazgo de esos recipientes elevó la preocupación entre los pobladores, debido a la posibilidad de que alguna sustancia química hubiera alcanzado el arroyo; sin embargo, hasta ahora no existe una conclusión oficial que confirme que los plaguicidas sean responsables de la mortandad.
Como parte de la investigación, las autoridades municipales recolectaron muestras de agua, sedimento y ejemplares afectados para someterlos a análisis de laboratorio.
Los resultados deberán determinar si existe presencia de sustancias contaminantes y, en su caso, establecer si existe una relación entre éstas y la muerte de las especies.
Mientras se conocen los resultados, la Agencia Municipal de La Guada pidió a los habitantes suspender la pesca en la zona afectada y evitar el consumo de las especies encontradas muertas.
También se ha llamado a la población a no utilizar el agua del arroyo para consumo y a extremar precauciones para evitar un mayor impacto en el ecosistema.
La preocupación de los habitantes se incrementó porque aseguran que hace aproximadamente dos décadas ocurrió una situación similar en los arroyos de la región.
De acuerdo con testimonios difundidos por medios locales, en aquella ocasión la pesca excesiva y el ingreso de sustancias químicas habrían provocado una importante disminución de peces y camarones de río.
Ahora temen que el problema vuelva a repetirse justo cuando las poblaciones de estas especies comenzaban a recuperarse.
A pesar de la preocupación ambiental, hasta este 21 de agosto no existe información pública que confirme la intervención directa de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA) en la investigación.
La inspección documentada hasta ahora corresponde a las autoridades municipales y al especialista que participó en el recorrido.
La ausencia de una intervención confirmada de la procuraduría no significa que el caso esté cerrado.
Por el contrario, los resultados de laboratorio podrían ser determinantes para establecer si se requiere la participación de autoridades estatales o federales y para definir posibles responsabilidades en caso de comprobarse contaminación.
Por ahora, la principal exigencia de los habitantes de La Guada es que se conozca qué provocó la muerte de las acamayas y que, si se confirma una afectación provocada por sustancias contaminantes, se identifique y sancione a los responsables.




