- En un operativo conjunto liderado por la Dirección de Ecología en el tianguis de la Supermanzana 100 se rescataron diversas especies silvestres y exóticas que eran comercializadas ilegalmente.
IGNACIO CALVA
CANCÚN, Q. ROO.- En un operativo conjunto liderado por la Dirección de Ecología en el tianguis de la Supermanzana 100 se rescataron diversas especies silvestres y exóticas que eran comercializadas ilegalmente.
Tras reportes ciudadanos, las autoridades municipales detectaron la venta de un ejemplar de cocodrilo Moreletii —especie sujeta a protección especial bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010—, además de camaleones y dragones barbudos que eran ofrecidos en un puesto ambulante.
La presidenta municipal Ana Patricia Peralta de la Peña informó que los animales silvestres fueron entregados a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
“No vamos a permitir que nadie lucre con los animales, mucho menos con especies exóticas; atendemos cualquier denuncia ciudadana y mantendremos operativos permanentes en tianguis y comercios de toda la ciudad”, aseguró.
Por su parte, Paloma Ortega Cuervo, secretaria general de la Unión de Tianguis y Comerciantes Ambulantes (Tianguis Verdes), señaló que estos vendedores suelen provenir de otros estados y no forman parte de la organización.
Explicó que la detección se dificulta debido a que muchos operan “a escondidas” y el gran tamaño de los tianguis, como el de la Supermanzana 100, facilita que pasen inadvertidos.
Reveló que los líderes sindicales enfrentan riesgos personales al intentar disuadir estas prácticas.
“Les digo: ‘retírate, no puedes comercializar eso’, pero muchas veces nos encontramos con amenazas, nos topamos con todo y tenemos que estar ‘toreando’ para hacer lo mejor posible.
“Al no tener facultades para decomisar, nos limitamos al reporte inmediato”, expresó Ortega Cuervo.
Señaló que, en los últimos años, al menos dos casos han terminado en detenciones, incluyendo el rescate de este domingo y un aseguramiento previo de loros.
Las autoridades recordaron que el tráfico de fauna silvestre es un delito federal que conlleva penas de hasta nueve años de prisión, agravadas si la actividad afecta áreas naturales protegidas o se realiza con fines comerciales.
Los animales domésticos encontrados en el sitio quedaron bajo resguardo del Instituto Municipal de Protección y Bienestar Animal.


