- En Mérida, el ecosistema emprendedor busca pasar de procesos burocráticos lentos a un modelo más ágil y accesible.
IGNACIO CANUL
MÉRIDA, YUC.- En el ecosistema emprendedor de Mérida, el tiempo suele ser tan valioso como el capital. Lo que antes era un calendario de esperas anuales y una carrera de obstáculos burocráticos, hoy busca transformarse en una puerta siempre abierta.
Bajo la premisa de una “justicia social” que pase por la cartera de las familias, el Ayuntamiento de Mérida ha dado un giro a su política de financiamiento, eliminando los candados temporales y podando la tramitología.
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada ha sido clara: la meta es que el dinamismo de la economía local no se detenga por un sello faltante.
“Muchos emprendedores están en la búsqueda de un crédito, por lo que estamos ofreciendo trámites más ágiles que les ayuden a consolidar sus negocios”, afirmó la munícipe.
Marca una distancia definitiva con el esquema anterior donde las convocatorias eran eventos anuales y limitados.
El cambio no es solo de forma, sino de fondo y de bolsillo. Mauricio Díaz Montalvo, director de Prosperidad y Bienestar Económico, desglosó la simplificación.
Requisitos que antes implicaban peregrinar por oficinas estatales —como las constancias ante el Instituto de Seguridad Jurídica y Patrimonial de Yucatán (Insejupy) o los certificados de libertad de gravamen— han quedado fuera de la lista.
Ahora, para los solicitantes bastará con presentar el pago del predial vigente. Esta poda administrativa representa un respiro económico inmediato, pues elimina gastos de gestión que oscilaban entre los 200 y los mil 700 pesos.
En un emprendimiento que apenas despega, esos pesos suelen ser la diferencia entre comprar insumos o pagar un acta.
La estrategia municipal se divide en tres frentes diseñados para acompañar el crecimiento orgánico de los negocios: Mi Primer Crédito que es el escalón inicial, con hasta 50 mil pesos a una tasa inédita del cero por ciento de interés anual.
Después está Micromer para negocios en consolidación, con montos de hasta 150 mil pesos y una tasa de siete por ciento. La novedad aquí es la apertura: ya no es necesario esperar un año de antigüedad, ya que empresas recién nacidas pueden acceder demostrando solvencia.
Y Macromer, el brazo fuerte para la expansión, ofreciendo hasta 350 mil pesos con una tasa anual de ocho por ciento.
Quizá el cambio más significativo para el comerciante de barrio o el joven creativo de Ciudad Caucel es la permanencia. La convocatoria ya no tiene fecha de caducidad; los 365 días del año están habilitados para ingresar solicitudes a través del portal oficial del Ayuntamiento.
Con esta reingeniería, Mérida intenta enviar un mensaje de confianza al sector productivo: que el gobierno municipal sea un facilitador y no un freno.
Mientras la ciudad crece, la apuesta es que ese crecimiento no se quede en las grandes naves industriales, sino que florezca en cada local, cocina o taller que decida levantar la cortina por primera vez.


