- Cruz Azul puso el futbol y Pumas se dedicó a defenderse en el duelo de ida de la Final, que terminó 0-0 en el Estadio Ciudad de los Deportes.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Cruz Azul puso el futbol y Pumas se dedicó a defenderse en el duelo de ida de la Final, que terminó 0-0 en el Estadio Ciudad de los Deportes.
Los universitarios tuvieron escasa propuesta ofensiva y salieron satisfechos con su planteamiento y la mala fortuna de la Máquina.
Los Cementeros saltaron a la cancha buscando que el primer gol llegara rápidamente.
Quisieron manejar el partido y pusieron a trabajar a la zaga felina, que se multiplicó para bajar las revoluciones de los de casa.
Christian Ebere dio el primer aviso a los 5 minutos, y de milagro no llegó el gol.
Desde la banca, el estratega auriazul, Efraín Juárez, pidió calma a sus hombres de seguridad que se debatieron entre choques y cortes de balones para impedir que Charly Rodríguez o José Paradela hicieran de las suyas.
Keylor Navas voló y detuvo un tiro de media distancia de José Paradela, el costarricense sacó el alarido de la afición celeste.
El arquero fue factor para impedir que los cementeros se adelantaran en el marcador.
El VAR intervino al 25′, para evitar que el árbitro concediera un penal de Álvaro Angulo sobre Charly Rodríguez, y el alma le volvió al cuerpo a Juárez, quien sufrió en su zona técnica mientras se revisaba la jugada.
Para el complemento, hasta los postes jugaron a favor de Pumas, Rodríguez estrelló al 48′ las ilusiones celestes en el arco de Navas.
Unos minutos después Pedro Vite cedió su lugar al “Coco” Carrasquilla, el hombre que dejó fuera al portero Kevin Mier el torneo pasado tras un choque accidental en el que el colombiano sacó la peor parte con una fractura de peroné.
El panameño fue una pieza más al ataque, tocó el balón con suavidad, se olvidó del juego ríspido y se sumó con Jordan Carrillo para darle balones a los delanteros.
Ante la falta de gol, Cruz Azul también movió sus piezas, Gabriel “Toro” Fernández hizo su aparición al 63′, tomó el sitio de Ebere, con la encomienda de mejorar la ofensiva.
Pumas defendió el empate con uñas y dientes, hasta con ocho hombres en su zona, y se dedicó a jugar al contragolpe, pero con poca fortuna.
Fue hasta el 88′ cuando Robert Morales sacó un disparo, muy cerca de la línea de meta, que se estrelló en el larguero.
El cuadro universitario echó mano de su banca poco experimentada para darle respiro a sus elementos que prácticamente dedicaron el encuentro a defender su área.
Ahora todo quedará para la vuelta en Ciudad Universitaria.



